Zúñiga anunció ante periodistas que su objetivo es "restituir la democracia" y liberar a "presos políticos".
Entre ellos mencionó al exgobernador del departamento de Santa Cruz (este) y líder opositor Luis Fernando Camacho (detenido desde 2022 por varios delitos, entre ellos "financiamiento del terrorismo"), y la expresidenta Jeaninie Áñez (2019-2020), sentenciada a 10 años de prisión por delitos de "incumplimiento de deberes".
Zúñiga había sido destituido el martes tras haber hecho una serie de amenazas contra el expresidente Evo Morales (2006-2019), señalando en una entrevista televisiva el lunes que el exmandatario "no puede ser más presidente de este país" y advertido que "llegado el caso", no permitiría "que se pisotee la Constitución".
Asimismo, subrayó que las Fuerzas Armadas son "el brazo armado del pueblo, el brazo armado de la patria".
Morales respondió en la red social X a estas declaraciones señalando que "este tipo de amenazas nunca se dieron en democracia", e instó al actual presidente Luis Arce a tomar medidas contra el comandante del Ejército.
Zúñiga aseguró este miércoles que todas las Fuerzas Armadas están movilizadas y lanzó una advertencia contra todos los representantes del sistema político, señalando que "no va a permitir que vuelvan a vivir y usufructuar del pueblo boliviano".