Asimismo, lamentó los numerosos «ataques horribles» ocurridos este año en centros educativos de Afganistán, Ucrania, Estados Unidos, África Occidental y más allá.
«Tragedia tras tragedia, tiroteo tras tiroteo, vida joven tras vida joven: ¿cuántos menores más morirán antes de que los líderes gubernamentales actúen para mantener seguros a los niños y sus escuelas?”, cuestionó.
Además de las trágicas muertes, lamentó, los niños, maestros y personal escolar testigos de estos ataques también llevarán cicatrices emocionales y psicológicas por el resto de sus vidas.
En sus hogares y en las escuelas los niños deben sentirse seguros, subrayó Rusell y reiteró la necesidad de que se tomen medidas para garantizar tales condiciones.
Tras conocer el triste suceso en Texas, el secretario general de la ONU, António Guterres, se mostró conmocionado y entristecido y dijo que era particularmente desgarrador que la mayoría de las víctimas fueran niños.
La secretaria general adjunta de Naciones Unidas, Amina Mohammed, manifestó su indignación por el hecho y expresó su solidaridad con las familias de las víctimas.
“Cuando los niños van a la escuela, solo deben preocuparse por aprender. ¡Los niños no deben ir a la escuela temiendo por sus vidas!», escribió Mohammed en Twitter.
La masacre ocurrida este martes en una escuela primaria de la ciudad de Uvalde, en Texas -a poca distancia de la frontera con México y con una mayoría de población latina-, aparece como uno de los más mortíferos ataques en centros educativos de Estados Unidos.
Al menos 19 niños y dos maestros murieron cuando Salvador Ramos, de 18 años, abrió fuego en la escuela primaria Robb, en la pequeña ciudad de Uvalde.
Esta masacre se suma a la lista de los más de 200 incidentes con artefactos letales ocurridos en Estados Unidos solo en lo que va de este año.