Para naciones como Cabo Verde, Curazao y Uzbekistán, su presencia en el Mundial representa un hito sin precedentes, mientras que para la República Democrática del Congo y Haití significa un esperado regreso tras décadas de ausencia en la máxima cita del balompié.
El fútbol no pertenece a nadie
En el comunicado, el bloque de países enfatizó que el fútbol no pertenece a un grupo selecto de naciones y recordó que la verdadera fuerza de la Copa Mundial de la FIFA radica en su universalidad y en su capacidad para reunir distintas culturas. Lejos de ser un evento comercial o exclusivo para las potencias tradicionales, el torneo funciona como un motor de desarrollo que inspira a nuevas generaciones y consolida el orgullo nacional.
La coalición reafirmó que toda selección clasificada merece un respeto absoluto, dado que cada cupo se obtiene por mérito propio tras rigurosos procesos eliminatorios. La declaración concluye con un mensaje claro hacia las autoridades del fútbol europeo y mundial: el crecimiento de este deporte debe seguir fortaleciendo su naturaleza verdaderamente global, bajo la convicción de que cada partido importa y tiene un significado profundo para millones de personas.