Los manifestantes que lograron ingresar por la fuerza a la sede del Senado y el salón de sesiones del pleno legislativo de 128 curules son trabajadores de los tribunales del Poder Judicial.
Los inconformes están en paro nacional indefinido desde el 21 de agosto pasado contra el proyecto de reforma para, entre otras medidas, elegir por voto popular las altas cortes y unos 6.000 jueces federales.
Los manifestantes abrieron un boquete en una de las puertas del salón de sesiones del Senado para ingresar al pleno, mientras que agentes de seguridad trataban de contenerlos.
Hamlet Almaguer, consejero nacional del gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), calificó a los manifestantes como "golpistas" y los comparó con los seguidores del expresidente de EEUU, Donald Trump, que tomaron el Capitolio en enero de 2021 para impedir el desenlace de los comicios que ganó Joe Biden.
Noroña denunció que hubo una "operación hormiga" de la oposición, con la finalidad de que los manifestantes ingresaran al Senado.
Contra el proyecto
Manuel Añorve, coordinador de la bancada del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro) anunció que la bancada de su partido se mantendrá en la sala de sesiones o en el edificio senatorial.
El PRI, junto con los opositores Partido Acción Nacional (PAN, centroderecha) y Movimiento Ciudadano (MC, socialdemócrata) batallan por mantener un bloque de 43 votos para contener el esfuerzo de la bancada oficialista de alcanzar los 86 votos que le den la mayoría calificada requerida para cambiar la Constitución.
Los partidos de oposición denunciaron presiones y acoso del oficialismo para obligar a algunos de sus legisladores a aprobar una reforma constitucional del Poder Judicial y de obligarlos con chantajes a sumarse a la coalición gobernante para alcanzar los sufragios para ser una súper mayoría requerida, de dos terceras partes del Senado.
(Sputnik)