El pasado 7 de octubre, el movimiento palestino Hamás lanzó miles de misiles desde la Franja de Gaza en un ataque sin precedentes y realizó una incursión armada en las zonas fronterizas del sur de Israel, por lo que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que el país "está en guerra".
En respuesta, el Ejército israelí movilizó a 300.000 reservistas, lanzó varias oleadas de ataques aéreos y el 28 de octubre Netanyahu anunció que las tropas israelíes entraron en Gaza y procedieron a la segunda fase de la guerra para destruir la infraestructura de Hamás y recuperar a los rehenes.
Desde el 9 de octubre, Israel mantiene el enclave palestino sin provisiones básicas, si bien el día 16 reinició el suministro de agua para el sur de Gaza, adonde se desplazan cientos de miles de civiles.
Numerosos países llamaron a Israel y a Hamás a detener las hostilidades y negociar un alto al fuego, así como también se multiplican las voces a favor de una solución de dos Estados como única vía posible para lograr una paz duradera en la región.
Paulatinamente, el conflicto palestino-israelí se ha extendido a más países del Oriente Medio, como el Líbano y Siria, aunque la mayor parte de las tensiones se concentran en la Franja de Gaza, donde ya han muerto más de 11.000 personas a causa de los ataques de Tel Aviv, según cifras de las autoridades sanitarias locales, controladas por Hamás.
(Sputnik)