Asimismo, Caracas instó a Washington a rectificar su “errática política de agresiones y amenazas”, asegurando que estas acciones afectan no solo a Venezuela, sino también a los países del Caribe, sin aportar absolutamente nada a un verdadero combate contra el tráfico ilícito de drogas. Para el Gobierno bolivariano, Estados Unidos carece de legitimidad moral para acusar a otras naciones mientras mantiene políticas que agravan la inestabilidad regional.
Esta denuncia se produce en el contexto de un despliegue militar iniciado por EE.UU. hace más de dos meses en el Caribe con el falso pretexto de contrarrestar el narcotráfico. Esto ocurre pese a evidencia sobrada de que el 80 por ciento del tráfico de drogas hacia ese país discurre por el océano Pacífico y datos fehacientes de las incautaciones récord logradas por Venezuela. La Casa Blanca no repara en las causas del elevado consumo de drogas en EE.UU. ni persigue a los narcos que viven allí, pero insiste en culpar a Caracas para presentarla como narco Estado y agredirla sin tapujos.
La movida militar de EEUU
Este despliegue militar, que incluye un portaaviones, un submarino nuclear y miles de misiles y efectivos, amenaza seriamente la paz en América Latina. Desde entonces Washington ha ejecutado más de 80 ejecuciones extrajudiciales en aguas del Caribe y el océano Pacífico. En lugar de interceptar embarcaciones supuestamente vinculadas al tráfico de drogas, las destruye y asesina a sus tripulantes, violando el derecho internacional y el derecho a la vida.