Tutu viajó por el mundo y se reunió con los principales líderes políticos, el secretario general de Naciones Unidas, el Papa y otros líderes religiosos.
“Una sociedad sin divisiones raciales”
En 1986, se transformó en el primer arzobispo anglicano negro de Ciudad del Cabo.
En sus discursos, Tutu proponía construir “una sociedad democrática y justa, sin divisiones raciales”, con igualdad de derechos civiles para todos. “Si eres neutral en situaciones de injusticia, es que has elegido el lado opresor”, decía.
En 1994, el arzobispo fue encargado de presentar al primer presidente negro de una Sudáfrica sin el régimen del Apertheid: Nelson Mandela.
Durante el Gobierno de Mandela, Tutu fue designado presidente de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, organismo creado por la Ley para la Promoción de la Unidad Nacional y la Reconciliación, de 1995, que tenía el objetivo de llevar justicia a quienes fueron víctimas de las políticas del Apartheid.
La comisión publicó un informe oficial en 1998, que fue entregado al presidente Mandela.
El sistema racista había sido impuesto en Sudáfrica en 1944 y fue el presidente Frederik de Klerk -fallecido el mes pasado y Premio Nobel junto a Mandela- quien en 1991 puso fin a ese sistema después de reunirse con representantes de las comunidades étnicas del país.
Premio Noble de la Paz y otros galardones
Además del Premio Nobel de la Paz, con el que fue distinguido en 1984, recibió numerosos galardones: el Premio Pacem in Terris, el Obispo John T. Walker, Premio al Servicio Distinguido Humanitario, el Premio de Liderazgo de Lincoln y el Premio Gandhi de la Paz.
En 2010, Tutu anunció que se retiraba de la escena pública para pasar tiempo con su familia. “Ha llegado el momento de frenar, de beber té con mi adorada esposa por las tardes, de ver cricket, de viajar a visitar a mis hijos y nietos en vez de asistir a conferencias y convenciones”, dijo en ese momento.
“No adoraría a un Dios que fuera homófobo”
Tutu, activista comprometido con los derechos humanos, también fue un activo defensor de los derechos de las comunidades LGBTIQ, lo que le valió la crítica de muchos de sus pares en el mundo eclesiástico.
“No adoraría a un Dios que fuera homófobo”, aseguró en 2013, al lanzar una campaña a favor de los derechos de las personas LGBTQ en Ciudad del Cabo. Además, se ha manifestado a favor de la eutanasia.