Era su número desde hacía diez años y según las leyes de Corea del Sur, la serie podría ser multada por la exposición de información personal. Y si bien dicho error ya ocurrió en el pasado en otras series, películas y programas, resultó insólito que el numero apareciera sin comprobación previa cuando se trataba del gran fenómeno histórico de Netflix que tan bien había cuidado la construcción narrativa de su historia.
Pues ahora el nuevo éxito de Netflix hace lo mismo. O casi. El número que dicta el personaje de DiCaprio en No miren arriba aparece en la publicidad mencionada, como parte de un programa de asistencia entre el gobierno estadounidense y la empresa BASH, para calmar a la población ante el alocado plan que tienen ambos. En pocas palabras, después de los intentos frustrados de destruir el cometa que destruirá la Tierra “a lo Armageddon”, la presidenta Orlean (Meryl Streep) acepta el plan del empresario Peter Isherwell (Mark Rylance) de destruir el cometa en meteoritos y dejar que se los trozos aterricen en el planeta, dado que está repleto de minerales que sirven para construir teléfonos móviles y portátiles. Una táctica que venden como la manera de dar trabajo al mundo y derivando, así, en una parodia sobre el capitalismo a costa del mundo y su futuro.
Una vez que el público descubre el plan, el Dr.Randall Mindy protagoniza dicha publicidad para compartir un número de teléfono gratuito donde el público puede llamar para hacer todas las preguntas que tenga. “Quizás uno de nuestros científicos puede ser ese amigo que necesitamos en tiempos difíciles” reza el personaje, mientras se anuncia el teléfono 1-800 destinado a dar “paz mental”.
Pues bien, varios espectadores llamaron al número que aparece en pantalla, descubriendo que se trata de una línea de sexo telefónico.