Lo que nadie imaginaba era que esta situación adquiriría en los Estados Unidos una expresión de urgencia.
De acuerdo a información publicada, en el correr del día de hoy, se ha conocido a través de varios medios de prensa, que la capacidad del país del norte para atender el flujo de entierros que se vienen produciendo está golpeando las puertas de su punto crítico: “Tendremos la capacidad para hacer entierros temporales y podremos tratar luego con las familias”. Esto es lo que respondió este lunes el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, una vez que trascendió que el municipio se planteaba ubicaciones provisionales para sepulturas debido a la avalancha de difuntos provocada por el coronavirus. Las funerarias, los cementerios y las morgues móviles no dan abasto, según La Vanguardia.
En la misma publicación se añade: «La alarma saltó porque Mark Levine, concejal que preside el comité de salud, anunció que se utilizarían “parques de la ciudad” para aligerar el flujo de cadáveres y evitar “escenas como las de Italia, en la que los militares se vieron obligados a recoger cuerpos de las iglesias y de las calles”.
Si bien De Blasio matizó esa posibilidad, sus palabras corroboraron la existencia de ese planteamiento. En todo caso, si hiciera falta llegar a ese punto, recalcó que la ciudad dispone de Hart Island, “el lugar que hemos usado históricamente”, precisó el alcalde.
Hart Island, ubicada en el distrito de Bronx y a medio camino de Queens, es un lugar empleado por lo general para dar reposo a sin techos, indigentes, a todos aquellos que fallecieron y no fueron reclamados por nadie o que no disponían de la opción de pagarse unas exequias privadas», concluye La Vanguardia.
La escena no puede ser más clara: cuando las crisis se desbordan, incluso aquellos espacios destinados para los que no tienen nada, terminan siendo «expropiados», como Hard Island, ese lugar destinado en el distrito del Bronx, para los que no tienen una forma digna de vida.