Buena parte de la clase política alemana acusa a Afd de incitar al odio, con un discurso de rechazo a los extranjeros. Numerosos políticos locales se encuentran amenazados por grupos neonazis y de ultraderecha. Las fuerzas políticas alemanas defienden además el mantenimiento del cordón sanitario por el que evitan cooperar con la ultraderecha. El jueves, tras conocerse el atentado de Hanau, la presidenta de la Unión Cristiana Demócrata (CDU) Annegret Kramp-Karrenbauer, consideró que en días como hoy «se puede ver lo importante que es mantener un cortafuegos” contra Afd, quien a su juicio “tolera a los extremistas de derecha”.
El ataque terrorista de Hanau no es un caso aislado. El pasado octubre, un hombre abrió fuegocontra una sinagoga, al este del país, y mató a dos personas. En junio del año pasado, el político conservador Walter Lubcke fue asesinado a tiros en la terraza de su casa por un ultraderechista, también en el Estado de Hesse. Entre 2000 y 2006, el grupo neonzai NSU mató a nueve extranjeros en el país. A todos ellos se refirió Merkel en su alocución.
Ditib, la principal organización musulmana de la comunidad turca de Alemania, considera en un comunicado que este es “un día negro para la historia de Alemania» y reclamó más protección para sus fieles.