A ello se suma el consumismo desbordado que se ha impuesto en estas fechas y que «borra la esencia original de todo lo que toca», dijo López. En su consulta son «muchos» los que le comentan que les gustaría desparecer durante estos días.
Según este especialista, hay una tendencia al alza de gente a la que no le gusta la Navidad tal y como está planteada hoy en día. En este sentido, López Rodríguez entiende que lo ideal sería darle una vuelta, darle otro sentido, tanto si eres religioso como si no.
«Pero soy pesimista porque el avance del consumismo es tan brutal que se lo está cargando todo: navidades, semana santa, entierros, todo». Es, en definitiva, una festividad que «levanta y revuelve muchas cosas, y, en general, para los pacientes que trato son fechas melancólicas y sin que produzcan depresión, sí ocasionan mayor melancolía y desde hace quince, veinte días es una tema recurrente en la consulta».
También, apunta, puede haber casos de personas que sienten la pérdida de su infancia y juventud y en estos casos aflora la añoranza, o se pueden presentar casos de problemas o rencillas familiares. Hermanos, cuñados, tíos o primos con los que te cuesta compartir mantel.