Asimismo, señala que dentro de estas medidas en los cinco países hay una especial preocupación por los trabajadores por cuenta propia, y en el entramado empresarial por las pequeñas y medianas empresas.
Insiste en la idea de que en algunos de los países mencionados anteriormente, así como en otros que no fueron citados, «existen un conjunto de medidas que por un lado expanden el gasto público, por otro reducen vía diferimientos o subsidios la recaudación y finalmente se propone acceder a mecanismos de mayor deuda pública para su financiamiento».
¿Y por casa cómo andamos?
Para realizar la comparación con Uruguay, se basa en el trabajo de Alicia Barcena de Cepal que muestra el gasto fiscal en América Latina y el Caribe (ALyC) y concluye que «estamos muy abajo en el volumen de gasto fiscal con un orden (que va variando día a día) de 0,7% del PBI mientras que Chile está en 4,7%, Brasil 3,5, Trinidad y Tobago 3,3 y Argentina 1%».
Sobre este punto, Olesker manifestó que el FA entiende y comparte la dirección de las medidas tomadas por el Gobierno, pero las consideran «insuficientes» en términos de impacto y alcance. Para la fuerza política, las acciones no cubren a cierto sector de los trabajadores informales ni a la población que requiere más apoyo de la red de protección social.
En tal sentido, el economista recordó una de las medidas que le planteó el FA al presidente. “Crear un subsidio por un monto equivalente a un salario mínimo nacional que dure el mismo tiempo que la cuarentena, para aquellos trabajadores que no se encuentran registrados en el MTSS y en la Seguridad Social. En este subsidio, estarían incluidos los trabajadores no subordinados (cuentapropistas) y los que se encuentran en la informalidad (feriantes, changadores, vendedores ambulantes, artistas callejeros, etc.)”
En otro apartado del documento, Olesker escribe sobre las condiciones que tiene el país para hacer frente a esta contingencia en términos de salud, la red de protección social y las fortalezas financieras.
Con respecto a la salud, valora que Uruguay tiene el promedio de camas más alto de la región. «La cifra mundial de camas cada mil habitantes es en promedio 2,7 y en ALyC 2,1. Uruguay supera el promedio mundial con 2,8», explica.
Sobre los recursos humanos, se refiere a la disponibilidad de médicos destacando que el promedio de ALyC es 1,9 médicos cada mil habitantes mientras que Uruguay tiene 4 cada mil habitantes, sólo superado en la región por Cuba.
Por otro lado, destaca el gasto asignado a la salud pública que, de acuerdo a un informe de OPS que se cita en el documento, se sugiere como mínimo necesario un gasto público en salud de 6% del PBI. «El promedio de la región es 2,2%, mientras que Uruguay tienen un gasto público de 6,4% del PBI».
Según Olesker, una segunda fortaleza del Uruguay es la red de protección social existente. Si bien reconoce que hay segmentos que aún no han ingresado de manera potente en dicha red, también afirma que dicha cifra es sustantivamente menor a la que existía 15 años atrás.
Esta red de protección social, explica el economista, representa un gran aporte en el sentido que existe una identificación y georeferenciacion del sector con mayor vulnerabilidad y que este tiene una contribución económica. «Es verdad que estas familias complementaban el ingreso de dicha red con trabajos zafrales que hoy están afectados y por ende necesita un apoyo complementario, pero la red existe y los hogares están protegidos».
En segundo lugar, valoró «los vínculos interinstitucionales de esta red» particularmente con ASSE y con la ANEP que, desde lo institucional y desde los programas específicos, integran salud, educación, contención social, capacitación laboral e ingresos.
También hizo referencia a las fortalezas financieras que tiene Uruguay . Al respecto, consideró que «este debate debe darse, como está pasando en todas partes, sobre la capacidad de encontrar financiamiento y no sobre la coyuntura vigente». Para explicar este punto, cita a Fernando Esponda al decir que “ubicar en el déficit fiscal la restricción fundamental a la posibilidad de realizar un ambicioso plan de contención ante la crisis resulta un error analítico”.
A entender de Olesker, si compartimos el análisis del autor de que el eje central es la trayectoria de la deuda, lo que define la viablidad de un plan de acción potente son dos elementos. «En primer lugar la propia deuda. La deuda bruta sobre el PBI es de 64% y la deuda neta de 32%, La diferencia entre una y otra es tan importante por el alto nivel de reservas que el país tiene. Y al mismo tiempo la deuda tiene un perfil muy equilibrado, sólo notemos que hace 15 años la deuda en moneda nacional era insignificante y pasó a representar más la mitad de la deuda pública hoy, y la deuda a tasa fija, es decir la que no varía paso de ser menos de la mitad de la deuda a más del 80%».
«El otro elemento es el acceso a créditos con rapidez. Y como lo mencionamos en el documento entregado a presidencia, Uruguay cuenta con líneas de crédito de desembolso inmediato por 2.200 millones de dólares», agregó.
Olesker finaliza el análisis afirmando que «como dice el informe de Cepal, la clave en esta situación tiene tres ejes: proteger ingresos: evitar las quiebras y las privaciones de consumo y fortalecer los sistemas de salud». Asimismo, enfatiza en que Cepal, entre sus recomendaciones, sugiere un ingreso garantido básico.
«Este es el debate que debemos dar. Plan integral, Protección social y Económica, financiamiento y escala de la acción», concluye.