La comida se comienza a servir a las 12.00 horas, el menú de hoy es macarrones con tuco de carne, y las personas comenzaron a llegar con sus viandas desde las 10.00 horas en adelante para colocarse en la fila, que se organiza de modo de respetar la distancia social sugerida.
Con respecto a la dinámica de entrega de porciones, Pintos explicó que esta iniciativa solidaria cuenta con la colaboración de personas de AEBU de todas las disciplinas que llegan a la sede para ayudar en lo que se necesite.
La doble ausencia del Estado
Los dirigentes de AEBU, Martín Ford y Guillermo Pastor, explicaron que para poder sostener la olla popular de Ciudad Vieja, a la cual asisten mayoritariamente personas extranjeras, fue necesario realizar una serie de alianzas territoriales. Es así que comenzaron a trabajar con la organización Idas y Vueltas, que le brinda apoyo a familias migrantes desde sus inicios en el año 2002.
Informaron que «la meta trazada» del sindicato es sostener la iniciativa hasta fines de setiembre, en el entendido de que el país está experimentando una emergencia alimentaria. «Entendemos que la situación se ha dilatado y actualmente se presentan otros desafíos. Estamos haciendo colectas y convocando a compañeros de otros sindicatos a que colaboren para poder seguir», dijo Ford al explicar que, además de sostener esta olla en Ciudad Vieja, le suministran alimentos y donaciones a otras 30 iniciativas solidarias de este tipo.
Los dirigentes también denunciaron que la sociedad civil y los sindicatos debieron asumir la responsabilidad de la gestión de ollas populares debido a la ausencia del Estado. «El aparato del Estado se mueve a una dinámica que no es la que requiere la gente. La gente necesita comer todos los días. Sabemos que a muchos lugares no ha llegado el Mides, ni las intendencias».
«Esta tarea que hacemos es apura solidaridad de nuestro gremio y afiliados. Se está sosteniendo también a compañeros que están en el seguro de paro, en sus distintas modalidades, que son entre 500 y 800. El sindicato, de sus propios fondos, ha dispuesto entregar canastas para apoyar solidaridad a la interna, pero también lo estamos haciendo hacia la sociedad en general, trabajadores desocupados y personas en situación de vulnerabilidad», agregó
Pastor señaló que la cantidad de personas que asisten a la olla popular ha ido aumentando, pero que «impacta que la mayoría son trabajadores como cualquiera de nosotros que están haciendo cola para llevar alimentos a su hogar»
Consultados sobre la postura del sindicato respecto a la solicitud de renta básica, manifestaron estar alineados. «Es lo mínimo que el Estado tendría que hacer: salir a cubrir el alimento y la salud. Todas estas iniciativas solidarias salieron de la sociedad civil y de los gremios y tendría que salir de las arcas del gobierno», expresó Pastor.
Además, enfatizaron en la existencia de una emergencia alimentaria, que no ha sido debidamente difundida. «Evidentemente hay un cerco mediático que no ha mostrado la situación. Nosotros recorremos los barrios y vemos que hay necesidades básicas, como la alimentación y el abrigo que no han sido cubiertas y lugares donde el aparato del Estado no ha llegado», afirmó Ford de AEBU.
«Si la sociedad civil no salía dar la cara hubiéramos tenido situaciones como los saqueos del 2002. A las personas si les cortas el agua o la luz quizá aguantan, somos un pueblo pacífico, pero si no tienen para darle de comer a sus hijos, es complicado. Esa es la necesidad que nosotros atendimos».
Por otro lado, hicieron referencia a una «doble ausencia» de las autoridades en el sentido que no se responsabiliza de atender la problemática, si no que tampoco colaboran, por ejemplo, exonerando los impuestos de los insumos destinados a las iniciativas solidarias, como ollas populares y canastas alimentarias. «En toda la movida que generamos y con todas las ayudas que recibimos, notamos el volumen de impuestos que estamos aportando al Estado y sabemos que existen campañas de exoneración de impuestos para algunas empresas. Esa posibilidad no ha sido contemplada y nos limita».
«La gente que con voluntad viene a traer un alimento, lo compra en un supermercado, y paga IVA por ese producto. Si para mantener este tipo de emprendimiento nos hubieran exonerado esos impuestos sería más fácil» AEBU.
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