Además, añadió, se valen de los ingresos que generan con sus actividades criminales y continúan como una amenaza en evolución en regiones del Medio Oriente, Asia y África.
El Libia, por ejemplo, las instalaciones petroleras son continuos blancos de ataques terroristas, mientras en Afganistán el EI controla varias redes, precisó.
Durante todo el año pasado, el EI ejecutó notorios ataques contra una amplia gama de objetivos y en la actualidad, trata de extender sus redes en Asia central, indicó el diplomático ruso.
Voronkov se refirió también a los retos que trae aparejado el retorno de los combatientes terroristas que salen de Siria e Iraq hacia sus comunidades de origen.
En ese sentido, resaltó la importancia de prevenir la radicalización y tomar acciones coordinadas para enfrentar el terrorismo.