Los códigos de conducta de las relaciones internacionales nunca han aceptado los cambios de gobierno mediante medidas económicas que provocan la negación de los derechos humanos y pueden llegar a causar hambre en la población, insistió.
A juicio de este relator de la ONU, las preocupaciones reales y las diferencias políticas entre gobiernos nunca deben resolverse induciendo desastres y convirtiendo a la población en rehén de la situación.
Jazairy también se refirió a la reciente activación del Título III de la Ley Helms-Burton, que permite a los ciudadanos estadounidenses demandar a las entidades cubanas y extranjeras por propiedades nacionalizadas por la Revolución.
Esta ley ignora las protestas de la Unión Europea y Canadá, y ataca directamente a las compañías con inversiones en Cuba, subrayó.
Sobre el bloqueo de activos y transacciones a Venezuela, señaló que es difícil imaginar cómo, de acuerdo con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, esas medidas pueden buscar ayudar a ese pueblo.
Las sanciones unilaterales extraterritoriales contravienen claramente las leyes internacionales y es muy preocupante que un Estado use su poder para dañar a los pueblos, destacó.
Por ello, pidió a la comunidad internacional impulsar un diálogo constructivo con Venezuela, Cuba, Irán y Estados Unidos para encontrar una solución pacífica antes de que el uso arbitrario de la inanición se convierta en una nueva norma.