Luis Parodi en Punta de Rieles
En Punta de Rieles conviven menos de 600 personas que cumplen diferentes condenas por todo tipo de delitos, con excepción de aquellos relacionados al abuso sexual o el narcotráfico. Es una cárcel de mediana seguridad donde los presos circulan por las calles, los espacios verdes, y que tiene menos rejas que el resto de los centros penitenciarios. Sin embargo, en este lugar se registra una muerte cada 8 años de funcionamiento y dos lesionados por semestre, cifras muy distanciadas de la media de las cárceles uruguayas.
Un congreso latinoamericano de políticas penitenciarias que se desarrolló en Montevideo el 13 y 14 de junio del año pasado contó con la presencia y oratoria de Luis Parodi, quien brindó unas declaraciones que nos aproximan un poco a su concepción y a su apuesta hacia el verdadero proceso de cambio de la persona privada de libertad. Su gestión esta guiada en base a una diferencia que él advierte entre «ser preso y estar preso» con la idea de quitar los estigmas sobre esta población apostando a un trato humano desde el cual reconstruir.
«La obsesión es el afuera, no el adentro. Las cárceles están pensadas para el adentro, entonces termina en la locura de seguridad interior. Hay que pensar que ese sujeto recluido es igual a uno y mañana tiene que circular por la calle de otra forma. La cárcel tiene que ser una experiencia que sirva para algo», expresaba explicando que el sistema carcelario debe procurar que la persona que se encuentra allí cumpliendo una condena obtenga sus lugares políticos porque «Si logramos que tengan lugares para pelear la vida estamos salvados, si no, estamos en el horno».
¿Qué será del futuro de este proyecto?