Este día internacional de la mujer trabajadora, que ya conmemora 111 años en la agenda del movimiento obrero mundial, pasa bastante “inadvertido” luego que desde 1975 la ONU, con otro criterio “anulara” algo que si bien pertenece a todas las mujeres del mundo, estuvo más que nada para la complacencia del primer mundo. Por decirlo de otra manera: se olvidaron nuevamente de las mujeres del tercer mundo, se olvidaron de las palestinas, de las mujeres que viven en África, de las hindúes, de las aborígenes australianas, de las mujeres pobres del mundo entero. He nombrado estas, como un símbolo de mujeres olvidadas. Mucho tiempo ha pasado de aquel lejano 19 de marzo de 1911, cuando se registra la primera marcha de mujeres realizadas en varios países europeos y en los EEUU, para exigir el derecho al voto, ocupar cargos públicos, el derecho a trabajar y poder estudiar carreras universitarias. Pero esto no nació de la nada, pues era una resolución de un Congreso mundial de mujeres Socialistas, II Internacional, de 1910, reunidas en Copenhague, Dinamarca y a propuesta de Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo, decidieron que se aceptara un día del mes de marzo como día internacional de la mujer obrera y trabajadora, en lucha por los mismos derechos que los hombres. Es así como se fija por primera vez el 19 de marzo, por lo tanto no puede ser relacionado con el incendio de fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York, que ocurrirá el 25 de marzo, o sea, seis días después, donde morirán quemadas 123 mujeres y 23 hombres, todos jóvenes y en su inmensa mayoría inmigrantes. En 1918, la República Rusa declara fiesta oficial el 8 de marzo.