Las acciones incluidas en el proyecto buscan asegurar un nuevo camino para el país, basado en la expansión de las oportunidades, la igualdad y amplia libertad de expresión y comunicación, además de la defensa de la soberanía nacional, amenazada por el Gobierno de Jair Bolsonaro.
‘Queremos señalar que el Estado tiene un papel de inducción del desarrollo’, explicó el economista Aloizio Mercadante, titular de la Fundación Perseu Abramo y exministro de la Casa Civil en el Gobierno de Rousseff (2011-2016). Tales propuestas se diseñaron a partir de las contribuciones de cientos de personas -trabajadores, mujeres, negros, indígenas, representantes del sector público, LGBTQI+, artistas e intelectuales- comprometidas con el país.
El plan se basa en un diagnóstico de la crisis de Brasil, profundizada por la pandemia de Covid-19 y la conducta irresponsable del gobierno de Bolsonaro en respuesta al patógeno, que comprometen el futuro y dificultan una rápida salida del desastre.
Prevé asimismo medidas de emergencia a largo plazo y desarrollará políticas públicas protectoras e inclusivas, para combatir el racismo estructural, la opresión, abordar la homofobia y la violencia contra la mujer, los pueblos indígenas y los quilombolas (afrobrasileños).