“Cada mes, Pereyra retenía 15.000 pesos de cada uno de sus dos adjuntos y unos 3.500 de su secretaria”, explica la nota informativa.
Aparentemente, la jerarca denunciada «se quedaba con ese dinero en nombre del movimiento”, explica el portal de noticias. Estiman que se trata de un total de 1.2 millones de pesos.
La situación quedó en evidencia tras la advertencia de una secretaria, quien le notificó a la organización que las retenciones en cuestión no figuraban en ninguna de las cuentas bancarias del movimiento de usuarios.
Ante esa situación, en aquel entonces, la asamblea de los usuarios, decidió su desafiliación. Por su parte, el PSU le solicitó la renuncia al cargo, pero Pereyra se negó y presentó descargos de forma escrita.
Los descargos presentados no fueron aceptados por el Partido Socialista y el pasado lunes, con 92 votos a favor, concretaron la expulsión de Pereyra.