La Cámara de Representantes aprobó el pasado 15 de noviembre el proyecto remitido por el Poder Ejecutivo para cerrar el organismo por 78 votos en 80. La iniciativa consta de cuatro artículos y además del cierre establece que los funcionarios pasarán a la Oficina Nacional de Servicio Civil en Presidencia y los bienes al Poder Ejecutivo.
Con el cierre de Pluna Ente Autónomo se cierra más que un organismo, ya inútil, sino que se clausura una etapa de la aviación nacional que tiene sus orígenes en la iniciativa de dos empresarios uruguayos que vieron en el transporte aéreo un elemento de progreso. A mediados de 1932 los hermanos Alberto y Jorge Márquez Vaeza lograron los permisos para operar con un avión De Havilland DH90, bautizado “Churrinche”, en la modalidad de transporte de pasajeros y carga. A partir de ahí y hasta 2012 el nombre de Pluna estuvo asociado a la política y la economía del país.
Sucesivas crisis financieras y auxilios por parte del Estado llevaron a que en 1944 se constituyera una sociedad de economía mixta y a que el 12 de noviembre de 1951 Pluna pasara a ser completamente estatal con la creación del organismo que hoy se suprime.
En 1991, mediante la ley 16.211, se asocio con la brasileña Varig lo que significó el comienzo de su privatización. Posteriormente, y tras la quiebra de Varig, el gobierno de Tabaré Vázquez asoció a Pluna con Leadgate, quién a la postre sería su último operador. Finalmente, en 2012 el gobierno de José Mujica decidió el cierre de la aerolínea, temerosos de posibles juicios multimillonarios por parte de exfuncionarios de Varig, los que nunca se concretaron.
Pluna nunca tuvo accidentes durante sus actividad comercial, si no se toma en cuenta el ocurrido en 1962 cuando un DC-3 se estrelló llevándose la vida de 10 tripulantes. Pero ese no era un vuelo comercial, era una prueba luego de una reparación.