El partido era todo de los aurinegros, más allá de algún ataque aislado por derecha que lograban hilvanar Lozano y Lavandeira.
Valentín Rodríguez desbordó por izquierda y el pase atrás llegó a Canobbio que tiró alto.
Peñarol no era vistoso, pero si efectivo, lo que mejor funcionó fue la sociedad Giovanni González – Canobbio, que cuando se les unió Torres era imparable.
A los 34 minutos llegó el segundo tanto, un centro de Canobbio en el que Nahuelpan aguanta a dos defensores sobre su espalda y sin saltar cabecea abajo contra el palo izquierdo del arquero Falcón.
Falcón se transformaba en figura, le sacó tremendo remate a Alvarea Wallace y otro a Canobbio.
Para el segundo tiempola sociedad por derecha volvió a ser punzante, subió Giovanni González, tocó a Torres y este alargó a Canobbio que midió y de afuera del área pateó de zurda bajo para poner el 3 a 1. Sin dudas el partido ahí se había cerrado, pero nueve minutos después un zapatazo potente y cruzado de Torres de tres cuartos de cancha entró en el ángulo del arco de Falcón para el 4 a 1.
Peñarol tuvo dieciseis oportunidades de gol, lo que quedó claro es que hoy hizo que normalmente no hace, patear de afuera del área por distintos jugadores cuando hay una defensa muy poblada.
Elizalde se equivoca en la salida y pierde la pelota, le quita Nicolás González, toca a Labandeira que toca entre las piernas de Volpi para descontar.
Para cerrar la jornada un contragolpe rápido de Canobbio por izquierda, el pase al medio al Canario Alvarez que había entrado por Nahuelpan, no pudo controlar bien el goleador aurinegro y cuando se aprestaba a patear de afuera del área Lozano le puntea la pelota, con tanta mala suerte que la coloca por arriba de su propio arquero.
Buena entrada de Laquintana desbordando y poniendo pelotas de gol.
Peñarol se sacudió el partido con Paranaense, cuidó jugadores para el jueves y goleó; una tarde redonda.