Esas tres variantes hicieron cambiar el partido, allí los circuitos comenzaron a funcionar desde los pies de Ceppelini y Canobbio.
Fuera de un tiro de Luciano Rodríguez a los seis minutos que atajó Volpi abajo, no hubo más jugadas peligrosas, Volpi cortó bien los centros y el Canario llevó peligro; a los 22 minutos un tiro que Formento tuvo que volar a la derecha para sacar al corner, a los 32 minutos un centro de Canobbio y el cabezazo del Canario se fue lamiendo el palo derecho de Formento y a los 35 minutos un centro de Trindade al que Canobbio le cambia la dirección y el Canario se filtra para definir sobre la marca de los centrales gauchos, punteando la pelota en el anticipo y marcando el gol que a la postre sería el del triunfo.
Una niebla que sobre la mitad del primer tiempo molestaba, pero que en el complemento hizo casi imposible la visión de la cancha y por momentos en la cancha misma.
Peñarol hizo lo que debía hacer, ganar para posicionarse en la tabla de posiciones a la espera de los que pase con Plaza, Nacional y Liverpool. De lo contrario no perdiendo distancia de la punta.
Progreso hizo un correcto partido, perdió por la búsqueda de un goleador empedernido.