Asimismo, el hundimiento del precio del petróleo habría provocado cerca de 200 declaraciones de quiebra de empresas dedicadas al shale con una deuda acumulada de cerca de 120.000 millones $ que afectará posteriormente a la cuenta de resultados de grandes bancos como JP Morgan, Bank of America, Citigroup y Wells Fargo y que podría desembocar en un futuro mediato en una nueva crisis financiera. Así, la inacción de las empresas habría desencadenado un incremento estratosférico del paro lo que aunado con la caída de Wall Street terminó por diluir los efectos benéficos de la política económica de Donald Trump. Por otra parte, la explosión de violencia urbana en la ciudad de Minneapolis tras la brutal muerte por asfixia de un indefenso George Floyd en una nueva actuación desmesurada y con claros tintes racistas de las fuerzas de orden público, provocó que las áreas metropolitanas con altas tasas de población afroamericana estallasen en masivas movilizaciones.
¿Perdón Presidencial para Donald Trump?
La paranoia de Trump se habría agravado al verse afectado por el llamado “sindrome de hydris” citado por el médico y político inglés David Owen en su obra “The Hybris Syndrome: Busch, Blair ant the Intoxication of Power”. Dicho término procede de la palabra griega “hybris” que significa desmesura y que tendría su paradigma en el intento de aplicar la Ley de Insurrección que conllevaría la utilización del Ejército .Ello se enmarcaría en su lema electoral (“The President of Law and Order”). Sin embargo, el intento de militarizar todo el país habría provocó la inquietud en el establishment dominante y tuvo su plasmación en las declaraciones del secretario de Defensa Mark Sper, que se mostró contrario a la aplicación de la Ley de Insurrección tras afirmar que “el racismo es real en el país y debemos hacer lo posible por reconocerlo, plantarle cara y erradicarlo”. Especial relevancia adquirió la irrupción mediática del ex-secretario de Defensa de la Administración Trump, el ex-general de la Marina, James Mattis al acusar a Trump de “intentar dividirnos y de la necesidad de unirnos sin él, aprovechando las fuerzas inherentes a nuestra sociedad civil” por lo que tras la victoria en las urnas de Joe Biden, el establishment republicano, tras conservar el Senado, terminará por aceptar los resultados electorales y dejará a Donald Trump abandonado a su suerte y a merced de los futuros procesos judiciales que le aguardan, no siendo descartable el perdón Presidencial de Joe Biden a Trump para exonerarle de posible cargos judiciales a cambio de reconocer su derrota y abandonar la Casa Blanca.