El máximo portavoz de la Cancillería opina contra la salida del Reino Unido de la UE, lo “ve con profundo dolor”, sin advertir que fue objeto de un referéndum en aquel país y que sus palabras son una flagrante injerencia en sus asuntos internos. También opina sobre la intervención en Venezuela, a la que junto a Cuba, como “hay que llamar las cosas por su nombre”, describe como dictaduras. Pero al mismo tiempo elogia a China (¿democracia liberal republicana?).
En el frente interno hay una falta de cohesión asombrosa. El presidente dice desconocer muchas normas que envió en el Proyecto de Presupuesto (¿no lo firmó?). En ese sentido, Heber dice que pondrá peajes en la Perimetral (que no sabe que se llama Wilson Ferreira; los carteles han desparecido tras el cambio de gobierno, sin ser repuestos). Lacalle (h) dice que no va a ser así.
El presidente dice no haber sido consultado sobre las normas presupuestales que incluyen la nueva forma jurídica de la Unidad Alimentaria, desconociendo la inversión hecha por la IMM y su impulso del tema. Curiosamente, el presidente habló luego de que la Intendencia asumiera legalmente el control y la propiedad de esta. Pero la señal global del presupuesto es clara y la comparte Lacalle (h): duplicar el sueldo de presidentes de entes y quitar la merienda a los escolares.
Siguen las contradicciones internas: el presidente dijo al MIDES que hablar de mutilación era “un poco duro”. El senador colorado Tabaré Viera protesta por la intervención del presidente en la campaña electoral. Ahí se mezcla el frente interno con la política exterior. El presidente asiste a la inauguración de un Polo Industrial en Salto Grande. Este es jurídicamente un organismo internacional, pero el presidente de la delegación uruguaya (aunque sumió por Zoom) es Carlos Albisu, candidato a la Intendencia por el Partido Nacional en Salto.
El Partido Colorado consideró inoportuno y contrario al espíritu de la Constitución la designación de un presidente que solo estaría allí hasta asumir en la Intendencia en caso de ganar. Luego se sumó a los actos “oficiales/electorales” la esposa del presidente, a quien en una inauguración de viviendas Argimón le dijo “no te saludo porque es como si viviéramos juntas”.
Las obras que inaugura Luis, como parece que hay que llamarle ahora, obviamente, fueron hechas por el gobierno anterior. Sin embargo, no tiene empacho en seguir criticando cada vez que puede al gobierno anterior, y, según sus aliados, en utilizar sus logros para hacer campaña electoral para las elecciones departamentales.
Un paso atrás, dos al costado y tres adelante. Improvisaciones reales unas, y usadas de pretexto otras. ¡Dónde vamos a parar!