“Para llegar a tener una firma que sea la que fije el valor de la obra, hay que hacerse un lugar en el circuito exclusivo de expositores, galerías, compradores potentes y, como en otras tantas áreas, la amistad de gente influyente en el mundo de la política”, nos dice uno de estos artistas y explica que “la influencia de un destacado dirigente político es la que permite que tu obra pase a ser patrimonio de una Institución del Estado. Esto no desmerece la calidad artística de la obra, pero concentra en pocas manos y genera un circuito muy cerrado, donde quienes están en él no solo son los que ganan mas dinero, sino que construyen un reconocimiento de exclusividad”.
Puso como ejemplo la reconocida afición de coleccionista del expresidente Julio Maria Sanguinetti: “Si un día estas exponiendo y en esa exposición un día aparece Sanguinetti y se interesa en tu obra y te compra un cuadro, otras puertas se abren”.
El ejemplo del artista uruguayo Osvaldo Leite, pintor de los retratos de Juana Ibarbourou y Adela Reta encargados por la vicepresidenta Beatriz Argimón no deja lugar a dudas.
Consultado por Caras y Caretas, Leite explicó que su arte es reconocido a nivel internacional, pero el precio fijado a las obras compradas por el Parlamento -por su interés en que cuadros suyos estén en el Palacio Legislativo, por ser obra sobre mujeres de su país y en su país- lo cobró tres veces menos que lo que venden sus obras en el exterior.
Cada cuadro lo vendió al Parlamento a 8.500 dólares, pero explica Leite: “El cuadro de Juana de Ibarbourou me lo encomendó la vicepresidenta Argimón el 12 de agosto de 2020. Pasan muchos meses entre que se recibe el encargo de la obra, se realiza la misma y finalmente se cobra”.
En Uruguay Leite vendió a un particular un cuadro en 15.000 dólares.
Buscando en Mercado Libre, nos hemos encontrado con obras de Leite a 500 dólares. Leite explica que “hay muchísimos cuadros míos que en su momento me compraron y luego, cuando vuelven al mercado, yo no tengo la posibilidad de fijarle el precio. En lo que va de este año compré ocho cuadros míos y ya llevo comprados 60; una vez, en un remate vendían un cuadro mío que había pintado cuando tenía 18 años y no lo pude comprar”.