La medida es revolucionaria para el sector y se enmarca en un contexto de una creciente sensibilización de la ciudadanía acerca del valor de su privacidad digital. Apple supo captar también esa tendencia y desde el año pasado permite a sus clientes decidir si quieren o no que las aplicaciones que tienen instaladas en sus teléfonos y tabletas recojan datos sobre su navegación.
Este cambio de rumbo llega en un momento en el que algunas autoridades de protección de datos, como la austriaca, se plantean prohibir Google Analytics, la herramienta que gestiona la información de los usuarios recogida por el buscador, por infringir las leyes de privacidad comunitarias. Y pocos días después de que Google haya sido llevado a los tribunales en Washington por recolectar supuestamente datos de la localización de los usuarios aun cuando estos creían tener desactivada esta opción en sus dispositivos.