Las organizaciones civiles medioambientales sostienen que Casupá es el mejor sitio para construir una represa hídrica. Sin embargo, indican que la zona debe ser declarada área protegida, reclaman ser consultados y dicen haber obtenido escasa información de parte del Ministerio de Ambiente y OSE. Hay una demanda civil en puertas por ausencia de participación ciudadana.
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El abogado y edil del Frente Amplio, Juan Ceretta, presentará una demanda contra el Estado por ausencia de participación pública en el proyecto de la represa Casupá. Este miércoles el presidente de la República, Yamandú Orsi, estuvo presente en la instalación de la piedra fundacional de la nueva toma de agua en la represa de Aguas Corrientes y respondió que el proyecto Casupá continúa en pie.
Lo que dicen las organizaciones ambientales
Al respecto, la presidenta de la organización civil Redes-Amigos de la Tierra, María Selva Ortiz, que es parte de la Comisión Cuenca del Río Santa Lucía, compareció recientemente en la Comisión de Ambiente del Senado junto al director del Instituto de Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias de la Udelar, Marcel Achkar, integrante de la Comisión Cuenca del Río Santa Lucía.
Si bien ambos sostuvieron que es óptimo el lugar donde se ubicará la represa de Casupá, Achkar indicó que “preocupa en parte que el informe de evaluación de impacto ambiental se demore, porque es necesaria una estrategia de reducción de impactos mediante prácticas sustentables, y no solo de la superficie que va a ocupar el lago. Para esa práctica hay que retirar la mayor cantidad de material biológico existente y asegurar, de esa manera, la calidad del agua dulce almacenada”. Achkar agregó que tener claro cómo se van a reducir los impactos ambientales en esa área inundable “es fundamental”.
Uno de los reclamos de Redes-Amigos de la Tierra es que el área donde se construirá la represa de Casupá sea declarada área protegida. En la Comisión de Ambiente, la organización civil expuso sobre este punto: se trata de un área protegida asociada a una reserva de agua dulce para abastecimiento en poblaciones humanas. Esto existe en otras partes del mundo y es tendencia internacional añadió Achkar disponer de un área protegida para asegurar la calidad ambiental de la represa de agua dulce, y para eso habrá que estudiar cómo se gestionará. “Tenemos experiencia en áreas protegidas pero se enfocan en el cuidado de ecosistemas singulares, especies con riesgo de extinción, situaciones paisajísticas excepcionales, pero no vinculadas a reservas de agua”.
La construcción de la represa exige medidas como la recuperación de la calidad ambiental del monte del resto de la cuenca del arroyo Casupá. “Estamos hablando de una cuenca donde el 72 % del uso actual del suelo es campo natural, el 14 % es forestación con especies exóticas que habrá que manejar, el 10 % es agricultura y el 2 % es monte nativo”, indicó Achkar, y añadió que “nos preocupa que el informe de evaluación de impacto ambiental se demore, porque es necesaria una estrategia de reducción de impactos mediante prácticas sustentables, y no solo de la superficie que va a ocupar el lago, retirando la mayor cantidad de material biológico existente para asegurar la calidad del agua dulce almacenada”. “Entonces, tener claro cómo se van a reducir los impactos ambientales en esa área inundable es fundamental”, definió la organización medioambiental en el Parlamento. “Es necesario un monitoreo constante siguió Ortiz para evitar problemas de contaminación o pérdida de calidad del agua; la participación comunitaria activa, sobre todo de la población de la localidad de Casupá, y se debería disponer, tanto esta represa como el área protegida, de un marco regulatorio ambiental para la represa-área protegida específico”. Las hectáreas de monte nativo dijo Ortiz a Caras y Caretas se van a perder, pero se pueden compensar recuperando las áreas perdidas en la cuenca, y para eso el instrumento del área protegida es fundamental.
La presidenta de Redes-Amigos de la Tierra, María Selva Ortiz, sostuvo que existen condiciones fundamentales para que la represa de Casupá funcione: “Declaración de área protegida, retirar cobertura vegetal, desplazamiento de fauna paulatino para mantener el caudal ecológico de río Santa Lucía grande”, y se necesitan para ello “más espacios de participación para saber si estos aspectos se están teniendo en cuenta”. Ortiz añadió que existe muy escasa información de parte de las autoridades y coincidió con Achkar en que un área protegida no implica dejar de producir, por el contrario, “en algunos casos que conozco muy bien agregó Achkar en el Parlamento, como el Lunarejo en Rivera, implica aumentar la producción”. Esto se debe a que se desarrollan producciones no convencionales que aumentan los ingresos de la población que vive en el área protegida porque tiene un sello de calidad: “Producido en áreas protegidas”. En ese sentido dijo Achkar, “estamos expectantes de qué implica esa área protegida. Tenemos nuestra propuesta, pero aún no hemos sido consultados”.
La opinión de los vecinos
El abogado y edil del Frente Amplio, Juan Ceretta, estudia presentar una demanda contra el Estado luego de entender que existe ausencia de participación ciudadana alrededor de la construcción de la represa en Casupá. En su causa contra el Proyecto
Neptuno, Ceretta había subrayado en la apelación que por “la trascendencia y el impacto del proyecto se deberían haber activado desde el inicio los mecanismos de control y participación previstos por la normativa constitucional y de derechos humanos, como lo establece la Constitución en su artículo 47 y la Ley n.º 18.610 en lo que respecta a la gestión de los recursos hídricos”.