En esas se encontraba este joven de 32 años, sabiendo que con seguridad le caería una larga estadía en prisión, cuando de pronto se le ocurrió una idea.
Seguramente alguna vez lo había visto en alguna película y pensó... ¿Por qué no?
Entonces pidió a sus custodios permiso para ir al baño porque ya no se aguantaba. Así consiguió que le quitaran las esposas y le abrieran la celda.
Salió de ella y se dirigió al baño, pero al verse solo aprovechó y cambió el rumbo. Tomó las escaleras y bajó a la planta baja, donde se mezcló con muchas personas que hacían trámites judiciales, abogados, algunos fiscales, presos, y varios policías.
Caminó entre todos ellos hasta la puerta principal donde había una guardia de custodia, saludó respetuosamente y salió a la calle sin despertar ninguna sospecha. Ni siquiera los molinetes lograron frenarlo, porque estaban dañados desde hace varios meses y no hay presupuesto para arreglarlos, por lo que los esquivó como hacían todos.
Ya en la calle, paró un taxi y se fue. Todavía lo están buscando. Pero la policía informó que tiene una pista: "El fugitivo vestía un pantalón muy colorido”, informaron.