La cifra alcanzada sólo por los 32 inversionistas representados por Decia es de U$S3.250.000. En total, más de 100 personas denunciaron que fueron estafadas por el Grupo Larrarte. El grupo económico está representado por los denunciados Jairo Larrarte, Jorge Larrarte (padre de Jairo), además de contadores y abogados también denunciados a quienes se les confiaba dinero para la compra de ganado con el objetivo luego de pagarles intereses a los inversores y reintegrarles el capital invertido.
Maniobra sin precedentes para Fiscalía
En tanto, se investiga si el Grupo Larrarte contó “para la maniobra millonaria y sin precedentes en el Uruguay” —como indica la denuncia a Fiscalía— con la asistencia de otra empresas que recibían las inversiones y que pertenecían, algunas de ellas, a la pareja de Jairo Larrarte.
Al mismo tiempo se denunció a una de las integrantes del Grupo Larrarte, que ocupaba el rol de abogada, por el delito de usurpación de título y eventual asociación para delinquir. Según pudo conocer Caras y Caretas, los denunciantes también solicitaron levantar el secreto bancario de los integrantes del Grupo Larrarte para seguir la trazabilidad del dinero depositado.
Caras y Caretas pudo conocer que para investigar la maniobra se designó a un fiscal experto en el delito de lavado de activos exclusivamente para trabajar en el caso Larrarte. “El engaño es tal que, una vez denunciado, el Grupo Larrarte ni siquiera hizo un movimiento para subsanar la inversión perdida”, dijo el penalista Decia a Caras y Caretas. Uno de los elementos más contundentes que existen hasta ahora en la investigación es el propio reconocimiento de Jairo Larrarte ante la fiscal Sabrina Flores, quien en primer lugar se hizo cargo del caso. En esa instancia, Jairo Larrarte reconoció que el dinero que los inversionistas le transfirieron fue derivado a otros giros de la empresa. Sin embargo, Caras y Caretas pudo saber que también se investiga si el dinero fue, efectivamente, destinado a esas otras Unidades de Inversión que la empresa decía tener.
“La estafa se verifica cuando se ve que las distintas Unidades de Negocio eran todas humo”, dijo Decia. Ofrecían Unidades de Negocios vinculadas a la construcción, a un laboratorio de investigación genética, carne bovina congelada. “Se presentaban como una empresa muy próspera, ideal para diversificar las inversiones. Pero de un momento a otro desapareció y la empresa en Punta Carretas cerró”, relató el penalista y añadió: “Generaron una puesta en escena para ganar la confiabilidad de los inversores”. La plata que los inversionistas transfirieron era para comprar un número de cabezas de ganado. Luego de eso se les daba un número para el registro de DICOSE pero el punto estuvo en que nunca se compró ganado a nombre de ninguno de los inversionistas. “El Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca ya informó que no hay ganado a nombre de los inversionistas. Hay además pruebas presentadas como los contratos y las letras de cambio que recibió el Grupo Larrarte”, agregó Decia. Además de esos documentos, también fueron presentadas en la Fiscalía las grabaciones con conversaciones con asesores y un contador del Grupo Larrarte, quienes reconocieron que nunca se compró ganado. También fue presentado un audio en el que un grupo de inversionistas, una vez verificado el incumplimiento, pidió respuestas al Grupo con el objetivo de que le devolviera el dinero invertido. Ante la ausencia de respuestas, los inversionistas se contactaron con el Grupo Larrarte para decirles que, en realidad, querían ampliar la inversión ya realizada. Ante esa propuesta, el Grupo Larrarte —que ya estaba denunciado por apropiación indebida— respondió de forma inmediata. Y aunque ya era una empresa sin liquidez, se verificó, de esa manera, que seguían captando gente para estafar.