Sin embargo, indicó Ache en la denuncia por difamación e injurias presentada que ante la instructora de la Investigación Administrativa presentó una nota indicando que “si bien la denunciante entendía que los mensajes de whatsapp se encontraban fuera del objeto de dicha investigación, se hallaban íntegramente a disposición y serían entregados de inmediato en caso de que el Sr. ministro así lo requiriera”. En consecuencia, la Dra. Ache jamás se negó a aportar dicha información. Por el contrario, y precisamente por considerar que el contenido excedía el objeto de la investigación, solicitó formalmente a su jerarca las instrucciones correspondientes para proceder a su eventual incorporación. Ache sostuvo que “Bustillo no solo omitió impartir instrucción” para que se entregaran las conversaciones vía whatsapp con Maciel, sino que, además, pretendió su eliminación definitiva, al “sugerirle” a Ache que “perdiera su celular”. Sobre el cierre de la entrevista —relata la denunciante—, Bustillo, “de manera directa y carente de todo escrúpulo, pretende identificar a Ache como ‘la única que tenía responsabilidad’ y le atribuye falsamente haber ‘acelerado’ un trámite administrativo, imputación que resulta absolutamente mendaz, difamatoria e injuriosa, desvirtuada en el marco de la investigación desarrollada por la Fiscalía, cuyo archivo evidencia de forma inequívoca la inexistencia de cualquier actuación irregular por parte de la denunciante”.
En tanto, luego de que el 30 de noviembre pasado, en el marco de una entrevista publicada por el diario El País, el excanciller Francisco Bustillo volviera a formular declaraciones “de carácter falso, injuriante y agraviante”, la exsubsecretaria Carolina Ache presentó la ampliación de la denuncia. El exministro dijo a ese medio: “Mi error definitivamente fue haber dicho que nadie conocía quién era Marset… este era un trámite exclusivamente administrativo, a nivel consular. Y yo hago referencia a los funcionarios consulares, entonces digo, nadie sabía en ese entonces quién era Marset. La única que sí sabía, obviamente, era Carolina, y Maciel… y a mi me consta que ninguno de los funcionarios consulares sabía quién era Marset. Entre otras cosas porque Carolina Ache nunca les había trasladado la inquietud de Maciel”.
En su denuncia ampliatoria, que deberá entender el mismo fiscal que comenzó a investigar la primera por los delitos de difamación e injurias, señala que “el Sr. Bustillo, del mismo modo en que lo hiciera el 30 de octubre en la entrevista radial, insiste en sostener una versión abiertamente contraria a lo que surge probado en la investigación administrativa, que ya en el mes de septiembre” —esto es, dos meses antes de que el subsecretario Maciel remitiera el mensaje a Ache—, la cónsul Fiorella Prado, el embajador en Emiratos Árabes, Álvaro Ceriani, y la Dirección de Asuntos Consulares, encabezada por Pauline Davies, manejaban la información de que el solicitante del pasaporte se trataba de un narcotraficante. Asimismo, y por si ello fuera poco, se constató de forma expresa que la “supuesta advertencia” del Maciel fue efectivamente comunicada por Ache a la Dirección de Asuntos Consulares, a través de su secretaria.