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La lucha por verdad y justicia desde el interior del país

Los restos de los compañeros y la compañera halladas se han convertido en el estímulo necesario para seguir exigiendo que se rompa el pacto de silencio, por verdad y justicia.

Desde hace algunos años que la Marcha del Silencio no es exclusividad de Montevideo, para ser un reclamo que se expresa en todo el país, y que cada localidad del interior ha ido desarrollando acorde a sus posibilidades, compartiendo la misma sed,de verdad y justicia.

Este año se cumplen exactas 30 Marchas del Silencio desde aquel ya lejano 20 de mayo de 1996. Gobiernos de distintos signos políticos han gobernado desde entonces, sin lograr que el telón de fondo que oculta la verdad sobre el destino de los detenidos desaparecidos se abra de una buena vez.

Los restos de los compañeros y la compañera halladas se han convertido en el estímulo necesario para seguir exigiendo que se rompa el pacto de silencio que, en función del tiempo transcurrido, parece haber sido asumido por las generaciones posteriores inmediatas de civiles y militares que aún mantienen bajo siete llaves, archivos y relatos, información que resulta vital para pagar la deuda de impunidad.

El macrocefalismo tan característico al Uruguay que pone el eje en Montevideo fue superado por un reclamo a nivel nacional que sigue sin encontrar todas las respuestas.

Sin ser un panorama completo de todas las movilizaciones previas a la marcha y la marcha en sí misma, Caras y Caretas recogió algunos testimonios de cómo se manifiesta esta lucha por la memoria y contra el olvido, por la justicia y contra la impunidad, por la verdad y contra el relato negacionista.

En el litoral

En Salto, nos cuenta Ingrid Urroz, las distintas iniciativas parten de colectivos, como el sindicato de maestras y maestros, que los días previos a la marcha hace florecer margaritas en la plaza pegada al río Uruguay; varios espacios públicos salteños aparecen, entonces, bajo la iniciativa de grupos no necesariamente coordinados, con el símbolo característico de los detenidos desaparecidos.

Este año, además de la marcha que sale de la calle Uruguay esquina Héctor Gutiérrez Ruiz, marcha que se prolonga hasta que la calle Uruguay pasa a llamarse Zelmar Michelini, caminando con la foto de las compañeras y compañeros desaparecidos, el grupo de jóvenes que todos los años pinta las calles y muros con huellas y la leyenda ¿Dónde están?, se decidió hacer una vigilia desde el 19 de mayo.

Al igual que en Montevideo, sobre el río Uruguay se pasa la lista de las compañeras y compañeros detenidos desaparecidos, y se lee la proclama de Madres y Familiares.

Está previsto que el 21 de mayo, en la media hora previa de la Junta Departamental, se haga mención a los asesinados el 20 de mayo de 1976, los legisladores Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini, y los militantes Rosario Barredo y William Whitelaw.

Célica y Héctor

Claudio González cuenta que en Durazno, más de 500 duraznenses se concentran en las calles 18 de julio y Larrañaga, marchando hasta Plaza Artigas mientras se da lectura a los nombres de los detenidos desaparecidos, y los marchantes van diciendo presente a cada nombre, para luego llegar, entonar el Himno nacional y leer la proclama central.

Durazno rinde tributo a dos compañeros de su departamento: Célica Gómez y Héctor Giordano. Célica era oriunda de la localidad rural conocida como Puntas de Cuadras. Era militante del Frente Amplio y estaba vinculada al Partido Comunista Revolucionario (PCR). Luego del golpe de Estado, en 1975, se radicó en Buenos Aires, donde vivía uno de sus hermanos con su familia. Allí trabajó en varios lugares y viajaba con frecuencia a Durazno a visitar a su familia. En Argentina estudió computación, y con esa formación comenzó a trabajar en la agencia Télam de Noticias.

Fue secuestrada de tarde a la salida de su trabajo, en la intersección de las calles Florida y Corrientes de la Capital Federal, Argentina. Dos compañeras de trabajo fueron testigos de que un hombre se bajó de un Ford Falcon (sin matrícula) y la llamó por su nombre. Cuando Célica se acercó fue empujada dentro del vehículo.

Hay testimonios de sobrevivientes que la ubican en La Tablada, Uruguay, después de su secuestro en Argentina, por lo que se mantiene la hipótesis de que haya podido ser trasladada en el marco de un operativo del Plan Cóndor. Tampoco se descarta la posibilidad de que fuera trasladada al centro clandestino Pozo de Banfield.

Héctor era abogado, estaba divorciado y tenía un pequeño hijo. Era militante del Partido Comunista Revolucionario (PCR). Luego del golpe de Estado en Uruguay se radica en Argentina. Allí fue secuestrado en la noche del 9 de junio de 1978 de su domicilio en el barrio Las Flores por personas vestidas de civil y fuertemente armadas. Por testimonios de vecinos que fueron testigos se sabe que se lo llevan herido y que estuvo secuestrado en el centro clandestino de detención “La Casona” de la Base Aérea El Palomar (Morón, Provincia de Buenos Aires).

El 2 de noviembre de 2022 la Secretaría de Derechos Humanos de Argentina informó sobre el hallazgo de coincidencias entre las huellas dactilares de Giordano Cortazzo y el registro dactilográfico de un cuerpo encontrado en 1978 en la zona de El Palomar, que fue enterrado como NN.

Minas y… mayo

Javier Umpiérrez, desde la Comisión de la Memoria de Lavalleja, comenta que se preparan actividades previas a la marcha. El 14 de mayo se estará exhibiendo el documental Destino Final, una actividad que cuenta con el auspicio de la Intendencia departamental, el Acau y la Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia de la República, en la Casa de la Juventud. El 16 se convoca a una foto grupal donde cada uno con una letra formará la frase Todos somos familiares, en el Instituto Eduardo Fabini de Minas. El 20, la marcha, organizada entre otros por la Intersindical de Lavalleja, sale desde la Federación Ancap hasta la Plaza Libertad.

Florida, de margaritas

Amanda Della Ventura cuenta que en Florida, en el Mes de la Memoria, hay varias actividades previstas. El 19 se hace el lanzamiento por Spotify de un audiovisual realizado por artistas locales en homenaje a los compañeros y compañeras detenidos desaparecidos. El 28 de mayo se dará a conocer el hallazgo que realizó una archivóloga floridense en el Instituto de Formación Docente de testimonios de uno de los detenidos desaparecidos, Carlos Modernell. También se realizará la proyección de una película con entrada gratuita en el cine de la ciudad.

La marcha, que se viene realizando a pocos años de la primera de 1996, sale del Centro Democrático, marchando con las fotos con una vela y una flor, hasta el espacio donde está el monumento a las manos, frente al Prado, un homenaje a Gutiérrez Ruiz y Michelini. Allí, en el lugar, hay otro monumento que es una llama en homenaje a los detenidos desaparecidos de Florida: María Antonia Castro, Mario Martínez, Julio Castro y Carlos Modernell.

Carlos era profesor de Matemáticas e ingeniero químico, era casado, tenía tres hijos y era militante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Se tienen pocos datos sobre las circunstancias de su desaparición. Fue visto por última vez a principios de enero de 1979. Se presume su muerte en un enfrentamiento participando en un movimiento guerrillero colombiano. Al cierre del trabajo de la Comisión para la Paz han podido corroborar que Carlos efectivamente se encontraba en la ciudad de Bogotá en el año 1979, pero no han podido confirmar la fecha y circunstancias de su muerte. El informe de la Comisión para la Paz enunció: "Ateniéndose entonces a la información recibida, esta Comisión tiene convicción de que el señor Carlos Alberto Modernell ha sido víctima de desaparición forzada”.

María Antonia tocaba y enseñaba piano, se recibió de médica y militó desde estudiante universitaria en los Grupos de Acción Unificadora (GAU). En 1975 se casó con José Mario Martínez y ambos se fueron a vivir a Buenos Aires. Allí María Antonia trabajó en el Departamento de Medicina Nuclear del Hospital Italiano. La madrugada del 23 de diciembre de 1977 un grupo de hombres armados, que se identificaron como integrantes de la Policía Federal, secuestraron al matrimonio de su domicilio. Por testimonios de compañeros se sabe que permanecieron en el centro clandestino Pozo de Quilmes. Permanecen desaparecidos.

Mario fue periodista, escribiendo artículos para publicaciones como El Sol, Marcha y Época. Militando en los Grupos de Acción Unificadora (GAU) conoció a su compañera María Antonia. En 1975 se casaron y se fueron a vivir a Buenos Aires. Mario trabajaba en una librería y su esposa como médica en el Hospital Italiano de esa ciudad. A Mario lo identifican con claridad porque sufría de asma y estaba muy delicado de salud.

Julio era un reconocido maestro y periodista, estaba casado y tenía dos hijas. Integraba la redacción del semanario "Marcha" y por ese motivo fue detenido en 1974, junto a Hugo Alfaro, Juan Carlos Onetti y Mercedes Rein. El grupo de escritores e intelectuales fue conducido al centro de detención que funcionaba en la Jefatura de Policía de Montevideo, a consecuencia de la publicación el 8 de febrero de 1974 de un cuento de Nelson Marra titulado "El guardaespaldas", que fue premiado en un concurso literario.

El maestro Julio Castro luego permaneció durante meses en la cárcel que funcionó en el Cilindro Municipal. La mañana del 1° de agosto de 1977, cuando salía de la casa de un amigo, es secuestrado en plena calle, en Avenida Rivera y Llambí, por dos represores de particular que lo fuerzan a entrar a un automóvil. Es llevado al centro clandestino de detención y tortura conocido como "La casona de Millán", que operaba el Servicio de Información de Defensa.

El 21 de octubre de 2011 el Equipo de Antropología Forense de la Universidad de la República halló sus restos en un enterramiento primario a los fondos del Batallón No. 14 de Toledo (Canelones), los que fueron identificados en diciembre de ese año. De los análisis del cuerpo se supo que luego de ser torturado fue ejecutado de un balazo. Tenía 68 años.

No tan solo es palmar

En Rocha, Hugo Luján explica que la marcha sale desde plaza Independencia hasta el memorial del Polideportivo, como se viene haciendo desde hace nueve años. Dentro del departamento se han realizado actividades en La Paloma, en el Chuy y en Castillos, desde hace algún tiempo. Destacan que desde hace cuatro años la presencia es cada vez más masiva de adolescentes y estudiantes secundarios que se hacen eco de esta causa.

Nueva Palmira

Daniel Roselli, desde Nueva Palmira, en Colonia, menciona que la marcha sale desde hace años desde la calle Chile y General Artigas y se caminan doce cuadras hasta la rambla contra el río Uruguay, donde se lee la proclama, se pasa la lista y se dejan unas margaritas realizadas artesanalmente. La Marcha del Silencio del 2025 fue una de las más grandes en esa ciudad y hay expectativas de que se repita este año.

"Construir la pedagogía de la memoria"

En entrevista realizada en junio del año pasado, Alejandra Casablanca, directora de la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente de Presidencia, recordó que “en política de construcción de memoria nosotros llevamos veintipocos años. ¿Y cuánto hacen en los departamentos? Surge todo en mayo porque la prensa sale a informar, pero hay que ver a los que trabajan todo el año. En Bella Unión, por ejemplo, sacaron una publicación… Lo que han hecho en Treinta y Tres, Río Negro, en Soriano”.

El interior cada vez está más presente en la lucha por verdad y justicia.

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