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Rusia: Calificó la acción de "operación criminal" y "acto de agresión", acusando a Washington de actuar como un "juez supremo" global.
China: Denunció que EE. UU. "pisoteó la soberanía venezolana" y exigió el retorno a los mecanismos multilaterales, advirtiendo sobre el riesgo para la estabilidad regional.
"Secuestro militar": La comparecencia en Manhattan
Simultáneamente, en el Bajo Manhattan, Nicolás Maduro y Cilia Flores comparecieron ante el juez Alvin K. Hellerstein. Ambos vestían uniformes de reclusos y se declararon inocentes de los cargos de narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína.
Maduro, insistiendo en su investidura, declaró: "Soy inocente... sigo siendo el presidente de mi país". Su defensa, encabezada por el abogado Barry Pollack, cuestionó legalmente lo que calificó como un "secuestro militar". Se observaron signos de violencia en Cilia Flores, quien presentaba hematomas y una venda en la frente al momento de la audiencia.
Posturas regionales
El bloque latinoamericano mostró un rechazo mayoritario a la intervención armada:
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Brasil y Chile: Condenaron la intervención armada, subrayando que la solución no debe ser la creación de "protectorados" sino el respeto a la autodeterminación.
México y Colombia: Advirtieron sobre el retroceso a épocas de injerencia histórica y el riesgo de una escalada bélica en la región.
Argentina: Se destacó como la principal nación en respaldar la legitimidad de la operación estadounidense.
La defensa de Washington
Ante las críticas, el embajador de EE UU ante la ONU, Mike Waltz, defendió la legalidad de la "captura". Washington sostiene que no se trató de un acto de guerra, sino de una "operación de aplicación de la ley" contra un fugitivo de la justicia por cargos de narcotráfico, negándole a Maduro el estatus de jefe de Estado