Más adelante ensayó una explicación por el aumento de los homicidios. “En los meses de diciembre y enero suelen suceder este tipo de episodios con más frecuencia porque hay una escalada mayor de violencia, producto de un mayor consumo de alcohol y de drogas y temas sentimentales que empiezan a aflorar”.
Criticó el colocar al Ministerio del Interior “en el ojo de la tormenta” en cuanto a seguridad pública.
“Está bien que se lo mire, pero el Ministerio es como el último eslabón: cuando toda la cadena falla y el Estado no tiene los mecanismos, por ejemplo, para atender las problemáticas de salud mental, ahí la persona se vuelca a delinquir y ahí es cuando recién participa el Ministerio del Interior, sobre todo, en el trabajo de represión”, señaló.
Cuestionó que “se le encomienda al Ministerio del Interior la recuperación y rehabilitación de estas personas”, cuando, según él, “quienes deberían participar activamente son los que en la primera fase fallaron en esa contención”.