Manini Ríos, que apostó a reafirmar su liderazgo, le pidió a sus correligionarios y dirigentes que trabajen por la unidad del partido: “Sin organización adecuada, los cabildantes gastaremos inútilmente las energías y estaremos más expuestos a la frustración (...) Por eso les pido dos cosas: unidad y organización”. La formación de sectores dentro del partido, siguió, “no se contradice con la unidad y la organización”.
Chau, chau, adiós
Además de votar sus autoridades nacionales, durante este congreso los cabilidantes votaron la expulsión oficial de tres afiliados.
Uno de ellos fue Juan Cardoso, convencional de Rocha y segundo candidato a Diputados en las pasadas elecciones nacionales. La causa de su expulsión fue el texto que publicó en la red social Facebook en noviembre de 2019, en el que decía: “Se necesita voluntarios para escuadrón de la muerte. A limpiar nuestro país”.
Otro de los expulsados fue Adrián Puppo, quien fue condenado por violencia de género y que tuvo dos conversaciones con otros dirigentes de CA -Enrique Montagno, vocal en el directorio de ASSE, y el diputado Eduardo Lust- que fueron grabadas y luego difundidas por el semanario Búsqueda. En una de estas escandalosas filtraciones, Lust le dijo a Puppo: “La mitad de Cabildo Abierto fueron torturadores y están acá… ¿y a vos, que estás procesado porque le pegaste una piña a una mina, te van a echar?”.
También fue expulsado Víctor Acosta, que integra el sector Cruzada Oriental (lista 84), que tiene en sus filas a los polémicos Lust y Puppo.
A la derecha de la derecha
Desde una postura alineada con los discursos de las derechas radicales, Manini Ríos aprovechó la instancia del congreso para hacer un análisis de la sociedad y la situación política.
“Se intensifican en muchos países, y se extienden en el mundo desarrollado, fuertes olas de descontento popular contra las élites de gobierno, contra las tecnocracias internacionales y contra los grandes capitales multinacionales”, dijo. “Se agrava una profunda fragmentación social y territorial que amenaza la convivencia, sumada a la proliferación de ideologías disgregadoras que están marcadas por el relativismo moral, el desprecio por lo humano y un utilitarismo que corrompe los lazos de amistad social imprescindibles”.
Sobre los partidos políticos advirtió en otro tramo de su discurso: “Nosotros reivindicamos el rol fundamental de los partidos políticos, pero advertimos que la negación de las raíces históricas, el alejamiento de la gente, junto a los onerosos patrocinios de corporaciones económicas y los discursos prefabricados del marketing político, minan las convicciones necesarias para defender adecuadamente el interés nacional”.
Más adelante disparó: “Resulta evidente que un paquete de ideologías generosamente financiado busca irrumpir en los hogares y en la escuela, sembrando la desconfianza entre las familias y los vecinos, entre hombres y mujeres, al mismo tiempo que apuntan a convertir al ser humano en un mero consumidor, en una sociedad en la que los viejos sobran y los jóvenes son narcotizados”.