La diplomática reconoció que el respaldo ha variado. Parte de esa variación, explicó, se debe a países en mora que no pueden votar o que no están en sala. El año pasado, dijo, el apoyo rondó los 165 votos a favor. Recordó que en esa ocasión Argentina y Paraguay votaron en contra, en un contexto en que, afirmó, la actual administración estadounidense ya presionaba a los países para que no acompañaran la resolución.
“Chantajean con todo”
El eje de su análisis fue la presión diplomática de Estados Unidos. Pérez dijo que el canciller Bruno Rodríguez denunció en conferencia de prensa un nivel de chantaje sobre los países, que incluye, según relató, amenazas de retirar visas a primeros ministros de pequeñas islas o de suspender fondos de cooperación.
“Es muy llamativo porque está presionando muy fuerte”, afirmó, y planteó una paradoja: antes Washington intentaba restarle importancia a la votación y ahora, dijo, ejerce “una presión muy fuerte para que los países cambien sus patrones de votación”. Agregó que muchos gobiernos, por temor a represalias, no se pronuncian públicamente pero en privado reconocen la situación.
La embajadora sostuvo que los países que podrían cambiar su voto “siempre han votado a favor de esa resolución” y que sus pueblos se lo exigen. Citó cartas y movilizaciones de solidaridad en la región para que los gobiernos respalden a Cuba.
Pérez dijo que la administración estadounidense actúa de manera “burda, cruel e impune” y que busca “naturalizar” sus acciones, como si pudiera hacerlas “sin que esto le cueste nada a los ojos de la comunidad internacional”. Sostuvo que en el corto plazo eso intimida, pero que “a la larga están resurgiendo fuerzas”, incluso dentro de Estados Unidos, contra esas políticas.
También habló de una amenaza concreta. Recordó que “este año hubo” incursiones de lanchas desde Florida hacia Cuba, que ubicó en febrero, y alertó sobre un clima que, a su entender, podría generar condiciones para una agresión militar. Dijo que eso desafiaría a América Latina y el Caribe como “zona de paz”. Para la embajadora, el bloqueo en sí mismo es “una amenaza a la paz” y un “genocidio silencioso”.
Describió además consecuencias cotidianas: medicamentos que no llegan, contenedores con insumos médicos y alimentos retenidos, falta de combustible y desconexión de la banca internacional. “¿Cómo puede un país sobrevivir así?”, se preguntó.
Uruguay: “Dificilísimo que no vote”
Los conductores recordaron que Uruguay votó siempre a favor del levantamiento del bloqueo, bajo gobiernos del Frente Amplio, del Partido Colorado y del Partido Nacional. También señalaron que en los últimos meses hubo presiones estadounidenses, por ejemplo en torno a la brigada médica cubana. La brigada continúa en el país, aunque cambió la forma de gestionar los pagos.
Consultada por la posibilidad de que Marco Rubio u otros funcionarios presionen también a Uruguay, Pérez dijo que no le consta “una llamada o una carta”, pero que Washington “presiona a todo el mundo”. Aun así, afirmó que le parece “dificilísimo que Uruguay no vote el levantamiento del bloqueo”. Agregó: “Nosotros contamos con el voto de Uruguay”.
La batalla por el relato
Sobre la percepción internacional, la embajadora afirmó que los grandes medios “silencian” y “distorsionan” la información. Dijo que el discurso hegemónico atribuye la crisis cubana a “malas políticas” del gobierno y niega que exista un bloqueo, a pesar de que, recordó, está respaldado por leyes del Congreso estadounidense. Mencionó también que cada junio, por mandato de la Asamblea, se compilan las evidencias de sus efectos a partir de los informes de países y organismos.
Opinó que este año la escalada fue “tan grosera, tan seguida” que incluso parte de la comunidad cubana en el exterior, con familiares en la isla, se percató de la gravedad de la situación del combustible y los medicamentos. Reconoció, sin embargo, que el peso de los medios hegemónicos sigue siendo enorme, y destacó el papel de medios solidarios y el trabajo de base de las coordinadoras del Frente Amplio.