La reacción de China surge tras el anuncio del Gobierno de EE. UU. sobre un paquete militar de aproximadamente 11.100 millones de dólares destinado a Taiwán. Este acuerdo incluye la transferencia de tecnología avanzada, destacándose 82 sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad (HIMARS) y 420 sistemas de misiles tácticos del Ejército (ATACMS). Para las autoridades chinas, este plan de venta viola gravemente el principio de una sola China y los comunicados conjuntos que rigen los vínculos bilaterales.
La postura histórica de China sobre Taiwán
Desde Pekín remarcaron que Taiwán es una parte inalienable del territorio de China y rechazaron cualquier declaración separatista, enfatizando que la región nunca ha sido un país independiente. Esta postura se mantiene firme a pesar de que la isla se autogobierna desde 1949.
Finalmente, el Ministerio de Asuntos Exteriores reiteró que la venta de armas por montos masivos compromete la estabilidad regional. La medida se da a conocer en un marco de incertidumbre diplomática, poco después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara que no considera que China pretenda invadir la isla, aunque insinuó que mantiene su capacidad de disuasión frente al gigante asiático.