La explicación más plausible para estas variaciones está vinculada a los episodios del denominado “caso Marset”, que derivaron en las renuncias de dos ministros y otros jerarcas del gobierno a principios de noviembre.
Cuando se analizan los datos en una perspectiva temporal más larga, los datos de noviembre son menos llamativos. De hecho, los datos actuales son muy similares a los que el presidente tuvo durante todo el primer semestre del año (con un leve mayor nivel de desaprobación).
En el balance, la caída en la evaluación presidencial en este episodio fue menor a la registrada hace exactamente un año durante el “caso Astesiano”. En aquel entonces, en diciembre de 2022, la aprobación presidencial había caído a un registro de 39% y la desaprobación había crecido a 38%, es decir, el presidente terminó el año 2022 con un saldo neto apenas positivo de +1, que representó el punto más bajo de la evaluación presidencial a lo largo de todo este período.