Tabárez explicó que el primer paso fue realizar un diagnóstico profundo de la situación al asumir la nueva gestión. “Sabíamos que no teníamos un problema económico estructural de largo plazo, sino una situación financiera puntual que debíamos atender”, indicó. A partir de ese análisis, se implementaron medidas de ordenamiento financiero anunciadas en setiembre, junto con cambios en la gestión interna que permitieron encarar la reducción del gasto.
Prioridades y reordenamiento del gasto
La estrategia combinó control del gasto con redefinición de prioridades. Se mantuvieron las tareas consideradas esenciales para el funcionamiento de la Intendencia, mientras que otras fueron postergadas o recalculadas.
“Diferimos algunas actividades que no eran tan necesarias y revisamos otras que estaban previstas para 2025”, detalló la jerarca, al explicar cómo se logró reducir el déficit sin afectar áreas clave.
El objetivo, según explicó Tabárez, fue “poner la casa en orden” y construir una base sólida para el próximo período presupuestal. En ese sentido, la administración buscó generar condiciones para encarar el presupuesto 2026-2030 con mayor estabilidad. Ese objetivo ya comenzó a concretarse. La Junta Departamental aprobó recientemente un presupuesto balanceado, lo que marca un cambio respecto a la situación anterior.
Desde la Intendencia se subrayó que el resultado es producto de un trabajo colectivo. Tabárez remarcó que la mejora fue posible gracias a la coordinación de todo el gabinete. “Esto es una tarea de todo el equipo. No hubiera sido posible sin el trabajo conjunto y el liderazgo del intendente”, afirmó.
El gobierno departamental ya plantea cinco planes de inversión vinculados a las denominadas “Prioridades Ciudadanas”. Estas iniciativas requerirán respaldo político en la Junta Departamental y marcarán el rumbo de la gestión en los próximos años.