En la instancia participaron más de 2.000 delegados y delegadas titulares, además de alrededor de 1.000 suplentes e invitados. Se presentaron más de 2.000 mociones y se incorporaron cientos de aportes al documento final, en su mayoría respaldados por amplios consensos.
El Frente Amplio reivindicó este proceso como una expresión de su carácter democrático y de su condición de coalición y movimiento. En un contexto de cuestionamientos a la política y a las instituciones democráticas, la organización destacó la importancia de sostener la participación popular como parte de su identidad.
La culminación del Congreso también cerró una etapa iniciada en 2021, con el Congreso “50 años de unidad”, que incluyó el análisis del papel de la fuerza política durante el período de oposición al gobierno de la coalición de derecha. En ese recorrido, el documento destacó la resistencia, la movilización y la articulación con los movimientos sociales, así como los avances en la incorporación de las perspectivas de género y antirracista.
La reducción de la desigualdad como prioridad
Uno de los ejes centrales del documento aprobado es la reducción de la pobreza y la desigualdad, definidas como componentes esenciales de la identidad histórica de la izquierda uruguaya.
El texto destaca que unas 100.000 personas superaron la línea de pobreza en un año y presenta ese resultado como un avance que involucra al conjunto de la sociedad. Entre los factores señalados se encuentran la creación de puestos de trabajo, el aumento del empleo femenino, la formalización laboral, la mejora de los salarios —en particular los más bajos—, el crecimiento de las jubilaciones y la contención de la inflación.
También se destacan distintas políticas públicas, como el aumento del monto y la cobertura del Bono Crianza y de las Becas Butiá, el Bono de Inicios de Clase, la ampliación de la cobertura alimentaria en la educación media y las iniciativas de acompañamiento social y desarrollo sociolaboral y socioeducativo en los barrios.
Para el Frente Amplio, estos avances no responden únicamente a la acción del gobierno, sino también a la movilización de la militancia y al trabajo de las organizaciones sociales, el movimiento sindical y las distintas expresiones de participación ciudadana.
A partir de ese diagnóstico, el Congreso estableció la necesidad de profundizar las políticas dirigidas a la primera infancia, la infancia y la adolescencia, con prioridades en desarrollo social, vivienda y salud. También planteó fortalecer la respuesta a las situaciones de emergencia social y a las expresiones más extremas de la fragmentación territorial.
La definición de estas prioridades busca orientar la acción política hacia un modelo de crecimiento económico que no se limite a la expansión de la actividad, sino que permita distribuir sus beneficios y reducir las brechas sociales.
Los desafíos del gobierno de Yamandú Orsi
El documento enmarca las resoluciones del Congreso en el comienzo del cuarto gobierno nacional del Frente Amplio, encabezado por Yamandú Orsi, y reconoce las dificultades derivadas del escenario internacional, la situación fiscal heredada y la falta de mayorías parlamentarias propias.
Pese a esas condiciones, la fuerza política sostiene que el gobierno viene cumpliendo los compromisos asumidos durante la campaña electoral y plantea que los lineamientos aprobados deben servir como orientación para profundizar las transformaciones.
Las prioridades definidas son el crecimiento económico con redistribución, la erradicación de la pobreza infantil, una transición ecológica justa y la garantía de derechos fundamentales.
El desafío, según la resolución, consiste en traducir esos objetivos en políticas concretas, preservando los principios históricos de la izquierda y construyendo las condiciones políticas y sociales necesarias para llevarlas adelante.
En esa dirección, el Congreso insistió en la importancia de una relación entre fuerza política, gobierno, trabajadores y organizaciones sociales basada en la coordinación, el respeto mutuo y la autonomía relativa de cada actor. El objetivo es articular los distintos espacios de participación y sostener el respaldo popular a las transformaciones.
Unidad, soberanía y compromiso internacional
El Congreso también reafirmó la tradición artiguista, antiimperialista y transformadora del Frente Amplio, junto con el compromiso con la memoria, la verdad, la justicia y el “Nunca Más Terrorismo de Estado”.
En el plano internacional, el documento identifica un escenario marcado por la concentración de la riqueza, las tensiones geopolíticas, las emergencias socioambientales y el crecimiento del gasto militar. Frente a ese contexto, la fuerza política reivindicó la integración regional, el multilateralismo, la solución pacífica de los conflictos y el respeto al derecho internacional.
Asimismo, expresó su rechazo a los bloqueos e intervenciones unilaterales y reafirmó la defensa de la autodeterminación de los pueblos, la soberanía nacional, la democracia y los derechos humanos. Entre las situaciones mencionadas figuran el bloqueo contra Cuba y el genocidio en Palestina.
La resolución inscribe estas definiciones en una tradición política que busca mantener la solidaridad internacional y la cooperación entre las fuerzas progresistas, en un escenario regional e internacional que el Frente Amplio considera desafiante.
Ampliar el bloque social de los cambios
Con la continuidad de Fernando Pereira en la presidencia, el Frente Amplio se propone fortalecer sus comités de base, ampliar su presencia territorial y promover nuevas formas de participación popular. También plantea profundizar el trabajo de los comités del exterior y sus vínculos con otras fuerzas políticas de izquierda.
La estrategia incluye convocar a trabajadores y trabajadoras, cooperativistas, jóvenes, feminismos, sectores productivos nacionales, ámbitos académicos y culturales para construir acuerdos que permitan ampliar el bloque político y social de los cambios.
La apuesta trasciende la organización partidaria y apunta a incorporar a sectores diversos de la sociedad en torno a un proyecto común de país. En ese marco, el legado de Mujica y la referencia histórica de Líber Seregni aparecen como parte de una identidad que el Frente Amplio busca proyectar hacia el futuro.
El cierre del VIII Congreso dejó así una hoja de ruta que combina la reafirmación de los principios históricos de la izquierda con prioridades de gobierno y una estrategia de articulación social. El objetivo declarado es consolidar la unidad de la fuerza política, ampliar su base de participación y construir las condiciones para un nuevo ciclo de gobiernos progresistas en Uruguay.