¿Qué se modifica?
La norma cambia la forma de calcular el Costo Promedio Equivalente (CPE), un indicador clave para determinar el aporte mínimo al Seguro Nacional de Salud (SNS) y, por lo tanto, el tope a partir del cual se generan devoluciones.
Hasta ahora, el CPE se calculaba tomando el promedio de las cápitas FONASA desde el nacimiento hasta la edad de expectativa de vida (74,9 años para los hombres y 81,4 para las mujeres). Para el MEF, esta metodología contenía dos errores de diseño.
Los dos “errores” que buscó corregir el MEF
El primero es que el cálculo suponía que todos los beneficiarios tuvieron cobertura del SNS desde su nacimiento, cuando en realidad la mayoría se incorporó recién en 2008, año en que se creó el sistema. Esto implicaba incluir en el promedio tramos de la vida con cápitas más bajas en los que, en muchos casos, las personas no estaban cubiertas.
El segundo problema era asumir que todas las personas viven exactamente hasta la edad de expectativa de vida, sin considerar que algunas superan esa edad y otras no. Como las cápitas son más altas en los tramos de mayor edad, este criterio subestimaba el costo real del sistema.
Cómo se calculará ahora el CPE
Para corregir estas distorsiones, el nuevo decreto introduce dos cambios centrales:
En lugar de usar una única edad de expectativa de vida, se utilizarán curvas de supervivencia, que ponderan la probabilidad de que una persona siga viva a cada edad.
Para las personas mayores de 18 años —que no estuvieron cubiertas por el SNS desde su nacimiento— se considerarán solamente las cápitas de los últimos 18 años, es decir, desde la creación del sistema en 2008.
Esto eleva el CPE y, en consecuencia, reduce el monto que se considera excedente de aportes, disminuyendo así las devoluciones anuales.
Impacto y próximos pasos
El MEF aclaró que, dado que el CPE también se utiliza para determinar el aporte mínimo de quienes prestan servicios personales fuera de la relación de dependencia, el Poder Ejecutivo impulsará un cambio legal para que este colectivo no se vea afectado por la nueva metodología.
Mientras ese ajuste legal no se concrete, el BPS mantendrá el criterio vigente para este grupo específico.
El resultado práctico del decreto será que, desde 2027, menos trabajadores y pasivos recibirán devoluciones del Fonasa y, en muchos casos, por montos menores que los actuales.