Causas del déficit
Más allá de estos elementos administrativos, las causas estructurales siguen siendo el núcleo del problema. El sistema previsional uruguayo se financia de forma tripartita —trabajadores, empleadores y Estado—, pero “enfrenta una presión creciente derivada del envejecimiento de la población. Cada vez hay más jubilados y menos trabajadores activos, lo que reduce la relación entre cotizantes y beneficiarios. Este fenómeno, común en países con alta expectativa de vida, implica que el sistema difícilmente pueda sostenerse sin asistencia estatal”.
A esto se suma la evolución del mercado laboral. “Si bien en el último año se registró un crecimiento de unos 20.000 puestos de trabajo formales, alcanzando más de 1,5 millones de cotizantes, esta mejora no logra compensar completamente el aumento de las prestaciones. El equilibrio del sistema depende no sólo de la cantidad de aportantes, sino también de la dinámica salarial y de la formalidad, variables que inciden directamente en los ingresos del BPS”, explicó Pardo.
En el plano coyuntural, “el último año mostró un deterioro adicional explicado en gran medida por decisiones de gestión. Cerca del 70% del incremento del déficit —unos 280 millones de dólares respecto al año anterior— se vincula al aumento de beneficios pagos. Dentro de este grupo, un factor clave fue la reducción del atraso en los trámites”.
Al asumir la actual administración, explicó, “existían más de 58.000 expedientes pendientes de jubilaciones, pensiones y otras prestaciones, muchos con más de un año de demora. A partir de cambios en la gestión y en los procesos internos, ese número se redujo a poco más de 13.000. Esta mejora implicó que miles de personas accedieran finalmente a sus beneficios, lo que se tradujo en unas 6.700 nuevas jubilaciones adicionales respecto al año anterior”.
“El impacto fiscal de esta regularización fue significativo”, aclaró. Y agregó: “No sólo aumentó el número de beneficiarios, sino que también se generaron pagos retroactivos, ya que las prestaciones se liquidan desde la fecha de solicitud. Este efecto, aunque transitorio, explica una parte sustancial del deterioro financiero reciente”.
Factores coyunturales
Otros factores coyunturales también incidieron. La implementación de leyes pendientes —como la vinculada a asignaciones por embarazos múltiples—, el aumento de ayudas extraordinarias (tratamientos médicos, apoyos a la discapacidad) y un leve crecimiento del seguro de desempleo contribuyeron a elevar el gasto. Asimismo, demoras en transferencias presupuestales de otros organismos obligaron al BPS a cubrir temporalmente prestaciones dirigidas a poblaciones vulnerables.
En perspectiva, las autoridades prevén que estos factores coyunturales no se repitan con la misma intensidad en el corto plazo, lo que permitiría una moderación del déficit. Sin embargo, el componente estructural —envejecimiento poblacional y presión sobre el sistema— seguirá presente.
El desafío, por tanto, no es eliminar completamente el déficit, algo poco realista en el contexto actual, sino mantenerlo en niveles sostenibles. La discusión de fondo gira en torno a cómo equilibrar la protección social con la viabilidad financiera, en un escenario donde la seguridad social continuará siendo una pieza clave del sistema de bienestar uruguayo.