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Diálogo Social en Uruguay: un espacio conquistado bajo presión popular

Carlos Clavijo sostiene que el Diálogo Social surgió de la resistencia a la Ley 20.130, impulsado por el plebiscito y la firme defensa de los derechos.

"El diálogo social en Uruguay no nació de una concesión espontánea del poder político, sino de la resistencia organizada", dijo el dirigente del Pit-Cnt Carlos Clavijo, en entrevista con Show de Legítima Defensa. Agregó que este espacio de discusión fue la respuesta directa a la Ley 20.130, calificada por la central sindical como un “recorte fiscal encubierto”.

"Ante una normativa que extendía la edad jubilatoria y amenazaba los derechos adquiridos, el movimiento popular utilizó la herramienta del plebiscito y la recolección de firmas como un mecanismo de presión para forzar una instancia de debate integral", indicó Clavijo, quién fue representante de la central en el Diálogo Social.

A diferencia de la anterior Comisión de Expertos, donde el oficialismo mantenía una mayoría técnica que reducía la participación social a una mera formalidad, el actual Diálogo Social "se presenta como un ámbito de paridad". Para Clavijo, la diferencia es sustancial: “Un diálogo social es esto que sucedió ahora... organizaciones sociales y políticas teniendo el mismo ámbito y llegando a amplios consensos, no una votación”. Enfatizó que, de no haber existido la presión popular, la discusión sobre la seguridad social habría quedado cerrada bajo los términos del gobierno.

Ahorro individual

Uno de los puntos más críticos es el cuestionamiento al sistema de ahorro individual. Clavijo sostuvo que el debate ha servido para que muchos actores “se saquen la careta” y admitan que las AFAP (Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional) responden a "un modelo de negocio y no a un fin de protección social".

Recordó con ironía las promesas de la década del 90, cuando la publicidad sugería que los jubilados podrían incluso “comprar un auto que volaba a la luna” gracias a rendimientos que supuestamente superarían al Banco de Previsión Social (BPS). La realidad, décadas después, muestra que las rentas vitalicias de las AFAP apenas alcanzan, en promedio, una tercera o cuarta parte de lo que paga el sistema público. “Fracasó en el Uruguay y fracasó en el mundo”, sentencia, subrayando que el objetivo del movimiento sindical sigue siendo la eliminación del lucro en la seguridad social para mejorar las prestaciones directas a los ciudadanos.

Ausencia política

Clavijo lamentó la ausencia de los partido Nacional, Colorado e Independiente en las mesas de diálogo, acusándolos de preferir la “discusión por Twitter” antes que el intercambio presencial con trabajadores y jubilados.

“Yo creo que tienen miedo a la discusión... miedo de hablar de los problemas serios que tiene el Uruguay para mejorar la calidad de vida de la gente”, subrayó.

Esta resistencia a participar en ámbitos como el Diálogo Social o el Congreso Nacional de Educación es vista por el movimiento sindical como una señal de debilidad argumentativa o "un intento de evitar rendir cuentas por políticas que han desmantelado sistemas de cuidados y aumentado la vulnerabilidad en la primera infancia", sostuvo.

Reforma en Uruguay

Para el Pit-Cnt, ninguna reforma será real "si no se discute quién paga la cuenta". Dejó en claro una asimetría histórica: "Mientras los trabajadores uruguayos aportan un 15% (uno de los niveles más altos del mundo), el sector empresarial aporta un 7.5%, y el sector rural o los beneficiarios de exoneraciones, cifras aún menores".

La propuesta sindical es disruptiva: sustituir el aporte patronal basado en la masa salarial por un aporte basado en la renta. "En un mundo donde la tecnología desplaza mano de obra, gravar solo los salarios desfinancia el sistema", afirmó. “Si introducís nueva tecnología que genera más ganancia pero achica la mano de obra, aportás menos a la seguridad social. Eso hay que transformarlo”, explicó Clavijo. Esta visión vincula directamente la reducción de la jornada laboral con la sostenibilidad del sistema: trabajar menos horas con el mismo ingreso no solo mejora la salud del trabajador, sino que genera nuevos puestos de empleo y, por ende, nuevos ingresos para la seguridad social.

Hacia el 1 de mayo

El cierre del Diálogo Social coincide con la víspera del Día de los Trabajadores. El documento final, que se entregará el 28 de abril, contiene líneas estratégicas que luego deberán transformarse en proyectos de ley. Aunque el movimiento sindical no acompañará el documento en su totalidad —especialmente por las diferencias en financiamiento y la persistencia de ciertos aspectos de la Ley 20.130—, sí se reconocerán los avances logrados mediante la movilización, precisó Clavijo.

La proclama del Primero de Mayo será un balance de luces y sombras, sostuvo. Se saludarán las conquistas en protección social y la desvinculación directa (que evitará que las AFAP capten jóvenes apenas ingresan al mercado laboral mediante engaños publicitarios), pero se mantendrá la guardia alta. La seguridad social, para el Pit-Cnt, no es un gasto, sino una inversión en la calidad de vida de quienes “son vulnerados por el sistema”. La bandera de un sistema solidario, universal y sin lucro sigue siendo innegociable, culminó.

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