Parte de la polémica giró en torno a las insinuaciones de que Ortuño alcanzó su posición únicamente por su color de piel. En respuesta, el exdirector de OSE subrayó su larga trayectoria de trabajo y compromiso con causas sociales y políticas, desde su activismo estudiantil hasta su liderazgo en importantes instituciones del país. Rechazó enérgicamente la noción de que la capacidad y el mérito se vean eclipsados por prejuicios raciales en la sociedad uruguaya del siglo XXI, llamando la atención sobre la necesidad de combatir la discriminación en todas sus formas.
Además, Ortuño hizo un llamado a retomar el espíritu de diálogo y colaboración que caracterizó a Uruguay en el pasado. Recordó la importancia de debatir sobre proyectos y visiones de país, en lugar de caer en la descalificación personal y la confrontación estéril. Insistió en que los desafíos que enfrenta la nación requieren de un compromiso colectivo para construir consensos y políticas de Estado duraderas, algo que solo puede lograrse a través del respeto mutuo y la voluntad de dialogar.