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Cambio estructural y avance hacia actividades de mayor valor agregado.
Aumento de la productividad y diversificación de la producción.
Innovación continua e incorporación de conocimiento.
Sostenibilidad ambiental y consolidación de la transición energética.
Cohesión territorial, priorizando el desarrollo de las capacidades regionales y las mipymes.
Gobernanza moderna, basada en la participación coordinada de todos los actores del sistema productivo.
Aprovechamiento de las fortalezas nacionales
Cardona enfatizó que Uruguay cuenta con activos clave para dar este salto cualitativo, entre los que destacan la estabilidad macroeconómica, la solidez institucional y una infraestructura avanzada en telecomunicaciones y energías renovables. Al respecto, señaló que la matriz eléctrica limpia constituye una ventaja competitiva decisiva sobre la cual deben construirse nuevas industrias.
Asimismo, la ministra remarcó la importancia de la reconversión laboral y la generación de empleo de calidad en todo el territorio nacional, bajo la premisa de diversificar la economía a partir del saber acumulado en cada región: "Producir lo que podemos y sabemos producir, pero hacerlo mejor", sintetizó.
La propuesta busca, en última instancia, articular esfuerzos y tomar decisiones basadas en evidencia para construir una visión compartida del desarrollo que garantice mayores oportunidades, empleo y bienestar para la sociedad en las próximas décadas.