Noticia no es que un perro muerda a una anciana, sino que una vieja muerda a un perro.
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Hay políticos en la oposición que, con tal de figurar en los titulares, salen a la calle a buscar un perro para morderlo y llamar la atención. Juan Martín Rodríguez y Felipe Schipani han optado por seguir el rumbo y estilo marcado por los senadores blancos Sebastián Da Silva, Javier García y Graciela Bianchi.
No les conozco a ellos ningún proyecto de ley, ni uno solo, que beneficie a la gente más necesitada, y como carecen de la capacidad de trascender por su creatividad o aportes, optan por actitudes adolescentes, de liceales, como se ha visto en el debate de la Rendición de Cuentas. Apuestan a que a la gente le vaya mal, porque si a la gente le va mal le irá mal al Frente Amplio y ellos solo piensan en 2029. Quieren ganar a toda costa, sin importar el costo social.
No me crean a mí. En una entrevista con Paula Scorza, la senadora Graciela Bianchi lo dijo con todas las letras cuando la periodista planteó:
-O sea, tu razonamiento es “si le damos plata a Bergara, a Bergara le va a ir bien, no le vamos a ganar…”.
-Es tan simple, mirá, tan simple…
-Ese es el razonamiento; bueno, pero capaz que la gente a estas obras las precisa ahora, no en el próximo período…
- Yo lo voy a decir con claridad: yo quiero ganar las elecciones, las próximas. Montevideo es la mitad de la población del Uruguay. Entonces, de alguna manera vos tenés que hacer reaccionar a la gente. Si no lo hacés por el convencimiento… y bueno, hacelo de otra manera.
No solo lo piensan: lo hacen y lo reconocen públicamente. Una de las figuras más relevantes del Partido Nacional desnudando sin pudor la estrategia de los blancos.
Schipani vs. Perrone. Ahora, como venía diciendo, uno de los que intenta llamar la atención mediante el circo político es el diputado colorado Felipe Schipani.
Luego de fundamentar el voto negativo de la Coalición Republicana a la Rendición de Cuentas, dedicó el final de su exposición a burlarse del diputado cabildante Álvaro Perrone. Violando descaradamente el reglamento mostró una bandera y dijo: “Yo, por las dudas, al diputado Perrone, que ha sido el gran impulsor de todos estos acuerdos —no ahora, sino desde que se inició este gobierno— le voy a hacer un regalo para que cuando resuelva dar el paso ya tenga la banderita del Frente Amplio”. Obviamente, esto obligó al presidente de la Cámara, el diputado Rodrigo Goñi, a realizar una observación.
Lo cierto es que Cabildo Abierto hizo una alianza electoral en su momento con la Coalición Republicana y no con el Frente Amplio. Con el sector liderado por Guido Manini Ríos tenemos diferencias insalvables en el tema derechos humanos y la historia reciente. Sin embargo, nobleza obliga, en algunas ocasiones ha logrado sorprendernos con gestos de responsabilidad republicana, y nosotros no podemos (por más que estemos en las antípodas) ponernos un balde en la cabeza y dejar de reconocer cuando un adversario procede correctamente. De esa responsabilidad republicana es que se ha burlado Schipani logrando su mezquino objetivo: ser citado por todos los medios, incluso por nosotros, porque el payaso del circo nunca pasa desapercibido.
20.000 escalones más arriba de su nivel, se dio otra confrontación.
Bordaberry vs. Caggiani
Ambos senadores han presentado proyectos de ley para reducir los privilegios de los legisladores. Pedro Bordaberry plantea eliminar los viajes al exterior a menos que los paguen de su propio bolsillo, pero no con dinero de la Cámara respectiva. Daniel Caggiani propone reducir a seis meses el subsidio que cobran cuando dejan la banca y equivale al 85 % del sueldo que cobraban estando en actividad. También hay un proyecto para regular la devolución de viáticos de legisladores nacionales y departamentales.
A partir de ahí se dio una serie de cruces de acusaciones sobre viáticos, subsidios, viajes y mentiras. Ahora bien, podría dedicar el resto del espacio a entretenerlos con los detalles de esta confrontación; pero prefiero ir por lo positivo. Y lo positivo es que ambos senadores, de izquierda y derecha, proponen recortar los privilegios desmedidos de nuestros representantes.
Es más, en el llano político han surgido tres o cuatro propuestas de reforma constitucional que, aunque son diferentes, persiguen el mismo objetivo: bajar el costo de la clase política. No importa que tres de esas propuestas vengan de grupos de derecha (cosa que niegan) y una de izquierda (cosa que aceptan); lo que importa es que hay un clamor popular para adaptar la Constitución al siglo XXI. Ya habrá tiempo de unificar criterios; lo claro es que la actual está obsoleta y permite privilegios inadmisibles.
El Movimiento Nacional Constituyente, integrado por orientales de todo el país, ha presentado un documento con 16 iniciativas, entre las que se destacan:
- La eliminación de los fueros parlamentarios.
- Abolir el privilegio otorgado a los expresidentes y/o sus cónyuges de tener asistentes a costa del Estado.
- Pasar del sistema bicameral del Poder Legislativo a un sistema unicameral, es decir, una Asamblea Nacional con 99 representantes.
- Establecer en franjas de SMN los salarios de legisladores y jerarcas políticos del Poder Ejecutivo. Los legisladores perderían la atribución de aprobar sus propios sueldos o la cantidad e ingresos de sus secretarios.
Lo que el país necesita es que ambos senadores, figuras relevantes del Partido Colorado y del Frente Amplio, dejen de lado sus diferencias y apoyen esta reforma. Uruguay necesita cambios profundos e históricos.
Dejemos a Schipani, Da Silva y Bianchi reptando en las cloacas y comencemos a dialogar sobre cómo llevar al Uruguay al puesto número uno del ranking mundial de transparencia y democracia. Los tiempos están maduros; pero algunos políticos no. Dejémoslos atrás y sigamos adelante.