El Pontífice también mostró su preocupación por la situación en Cisjordania ocupada, señalando la complejidad del tema de los colonos: “Israel dijo una cosa y luego, a veces, hace otra”. Hizo un llamado a “trabajar juntos por la justicia, para todos los pueblos”, ante los ataques en Gaza, las provocaciones en la Explanada de las Mezquitas y los asaltos en aldeas cisjordanas.
Inmigración y trabajo digno
Abordando la situación en su ciudad natal, Chicago, donde se ha prohibido a sacerdotes dar la comunión a migrantes detenidos, León XIV citó el Evangelio de Mateo 25: “Al final del mundo se nos preguntará: ¿cómo habéis acogido al extranjero?”. Indicó que las autoridades deben reflexionar profundamente sobre lo que está sucediendo e invitó a permitir que los agentes pastorales se ocupen de las necesidades espirituales de estas personas, muchas de las cuales han vivido en el país por años sin causar problemas.
En vistas al próximo Jubileo del Mundo del Trabajo y ante recientes casos de muertes en la jornada laboral, como el obrero fallecido en el derrumbe de la Torre dei Conti en Roma, el Papa insistió en la dignidad del ser humano: “Es un derecho del ser humano tener un trabajo digno, en el que también pueda ganar dinero para el bien de su familia”. Reafirmó el compromiso de la Iglesia en la defensa de los derechos laborales.