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El Teatro Bolshói cumple 250 años

La historia del Teatro Bolshói comenzó el 28 de marzo de 1776 con el decreto de la Emperatriz Catalina II que hizo al duque Petr Urusov responsable de todas las representaciones teatrales en Moscú.

Antes de convertirse en uno de los principales símbolos culturales y arquitectónicos de Rusia, el Teatro Bolshói cambió repetidamente su ubicación y apariencia, evolucionando desde una modesta escena privada en la calle Petrovka hasta convertirse en el majestuoso complejo de ópera y ballet en la Plaza Teatral, en el corazón de Moscú. Sobrevivió a tres incendios, la invasión francesa de 1812 y los bombardeos alemanes durante la Gran Guerra Patria de 1941-1945.

La historia del Teatro Bolshói comenzó el 28 de marzo de 1776 con el decreto de la Emperatriz Catalina II que hizo al duque Petr Urusov responsable de todas las representaciones teatrales en Moscú. El primer edificio no era la lujosa construcción ubicada cerca de la Plaza Roja la que conocemos hoy. A pesar de esto, la sala con tres niveles de palcos y una rotonda para visitantes distinguidos se convirtió rápidamente en el centro de la vida cultural de Moscú. Dentro de estas paredes, los artistas siervos interpretaban óperas y ballets, allí se desarrollaba el arte escénico ruso, y se reunían la nobleza y los invitados extranjeros, para quienes asistir al teatro era una parte indispensable de la vida social. Sin embargo, la popularidad no lo salvó al teatro de la devastación, y el incendio de 1805 le causó graves daños.

El nuevo edificio se construyó tres años después. Fue diseñado por Carlo Rossi, arquitecto ruso de origen italiano, autor de numerosos conjuntos arquitectónicos en San Petersburgo. Lamentablemente, la única obra de Rossi en Moscú sufrió durante el Gran Incendio de 1812. Durante el avance del ejército de Napoleón sobre Rusia los lideres militares rusos decidieron incendiar Moscú. Cuando los franceses entraron en sus alrededores, vieron que la ciudad estaba vacía y en llamas. El incendio les privó de suministros y aceleró su retirada, destruyendo aproximadamente el 75% de los edificios, incluyendo numerosos valores culturales.

Tras la victoria sobre Napoleón, el principal arquitecto encargado de la restauración de Moscú después del Gran Incendio fue Osip Bové: restauró la Plaza Roja, los Pasajes Comerciales, construyó el Jardín Alexandrovsky y el Arco del Triunfo, y participó en el diseño de la Plaza Teatral. En 1825 se construyó el Teatro Bolshói basado en su proyecto en el aspecto que se hizo conocido en todo el mundo: con una fachada majestuosa, enormes columnas y la solemne escultura de la cuadriga sobre el pórtico.

En la segunda mitad del siglo XIX el Teatro Bolshói se consolidó definitivamente como el principal escenario musical del país. Sus muros recuerdan las primeras representaciones de las obras geniales de los grandes compositores rusos — Piotr Chaikovski, Modest Mussorgski y Nikolái Rimski-Kórsakov.

La compañía de ópera del Teatro Bolshói es una de las más famosas del mundo, que consagró la escuela vocal rusa. Los principales solistas de distintas épocas — Fiódor Shaliapin, Serguéi Leméshov, Iván Kozlovski, Galina Vishnévskaya — transformaban cada actuación en una experiencia artística inolvidable. La ópera del Bolshói combina tradición, virtuosismo y dramatismo, permaneciendo como un referente del arte mundial.

En el escenario del Teatro Bolshói se formó la tradición del ballet ruso, que con su perfección técnica, expresividad y profunda dramaturgia ejerció una influencia colosal en el desarrollo de la coreografía mundial. Aquí, en 1877, se estrenó la primera versión del ballet de Piotr Chaikovski “El lago de los cisnes”, que posteriormente se convirtió en un clásico del arte del ballet.

El Teatro Bolshói ha formado a toda una generación de destacados artistas de ballet. Entre ellos se encuentran Galina Ulanova, cuya interpretación destacaba por su extraordinaria profundidad y lirismo, y Maya Plisétskaya, una de las más brillantes bailarinas del siglo XX, que dio fama al teatro en el escenario internacional.

La orquesta del Teatro Bolshói es uno de los orgullos de la cultura musical rusa. Su historia abarca más de dos siglos y cuenta con numerosos músicos virtuosos. Bajo la dirección de destacados directores, como Yevgueni Svetlanov y Gennadi Rozhdestvenski, la orquesta interpretó obras maestras de compositores rusos y extranjeros. Hoy, la orquesta continúa la tradición de los más grandes maestros, permaneciendo como uno de los principales conjuntos sinfónicos del mundo.

El Teatro Bolshói siempre ha estado con su pueblo. Durante la Gran Guerra Patria, sus artistas actuaron en hospitales y en el frente. Estos conciertos a menudo se realizaron en condiciones difíciles: al aire libre, en el frío, a veces muy cerca de la línea del frente. Pero, a pesar del peligro, los artistas continuaron su labor. En 1941, una bomba alemana alcanzó el edificio del teatro, dañando su arquitectura e interiores. Las famosas arañas de cristal del siglo XIX se salvaron milagrosamente: fueron retiradas para la restauración un día antes del ataque aéreo.

El Teatro Bolshói es una verdadera joya del escenario mundial. Gracias a generaciones de artistas, se ha convertido en un símbolo de la más alta maestría, un signo distintivo de calidad. Cada representación aquí es un evento que reúne a amantes del arte de distintos rincones del planeta.

Hoy, el Teatro Bolshói sigue a la vanguardia del arte mundial, un lugar donde la tradición se encuentra con la modernidad.

Alexey Isakov

Embajador de Rusia en Uruguay

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