El convenio incluye, además de la reducción de la jornada, la productividad y la seguridad. Sobre productividad, destacó la creación de un observatorio integrado por empresarios, trabajadores y la Universidad, que medirá la productividad por centro de trabajo y no por ratios generales.
Herramientas tecnológicas
“A la construcción le llegó la Thermomix que le llegó a la cocina”, dijo, en alusión a la irrupción de nuevas herramientas tecnológicas en la industria: robótica, inteligencia artificial, innovación en métodos de trabajo.
Recordó que las herramientas digitales y robóticas están transformando la industria a un ritmo como nunca antes visto. Vienen herramientas que van a pegar mucho en la productividad. Y si nosotros no estamos preparados y no estamos alineados, no le vamos a poder sacar el jugo”, señaló.
Entonces, por eso tenemos que estar con el sindicato. Obviamente, que somos socios del sindicato. Indisoluble”, agregó.
Al culminar su intervención, Ruibal reclamó una autocrítica al sector empresarial en torno a la ley de competitividad. No estamos mirando la ley de competitividad como la tenemos que mirar. Las cámaras tendríamos que mirar con un poco más de generosidad y de autocrítica cuando el gobierno está poniendo arriba de la mesa algo para ayudar a la competitividad. No nos pasemos de críticos. Tengamos la discusión en privado. No demos la discusión por la prensa, no ayuda”, dijo.
Sánchez y el desarrollo
Por su parte, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, hizo alusión a los desafíos productivos y de infraestructura de Uruguay.
Sostuvo que “la velocidad es un componente que Uruguay tiene que incorporar” y dijo que Uruguay “debe estar” en el mapa de las industrias de generación de datos. Destacó el anuncio de inversión de Solaria.
En su discurso mencionó algunas iniciativas, como un Fondo Nacional de Infraestructura.
“Yo tiro solo una pequeña idea, que no es mía", comenzó diciendo. Y reflexionó en torno al hecho de que Uruguay "tiene hoy dentro de su sistema financiero, los uruguayos, en el sistema financiero nacional, 47.000 millones de dólares, de los cuales una tercera parte está puesta en depósitos a largo plazo". El resto está todo en activos, perdiendo dinero en la rosca financiera, perdiendo de valor".
Un desafío
Para Sánchez, "si a esto le sumamos que tenemos 85.000 millones de dólares de residentes uruguayos —no son todos uruguayos—, el Uruguay tiene una enorme oportunidad de construir instrumentos que permitan canalizar estos recursos y este ahorro nacional en obras de infraestructura soberana”.
“Depende de nosotros si somos capaces de utilizar esa riqueza que tenemos ahí, que es la riqueza de nuestra gente, de los pequeños ahorristas, el talento de los uruguayos y la capacidad de las empresas que tiene el país", subrayó.
Mencionó también la estrategia de desarrollo, y en ese sentido recordó la necesidad de pensar en un puerto de aguas profundas, así como incrementar la capacidad de producción mediante el riego.