"La mano sobre el escritorio y su mirada fija transmiten seguridad en su rol. En particular, la mirada atenta simboliza la escucha activa del presidente, abierta al diálogo, como base para la toma de decisiones".
"Al igual que con el cambio de imagen institucional -donde el escudo vuelve a tener los colores fijados por ley hace más de 100 años, mejorando también su funcionalidad gráfica- en la composición de este retrato acentúa el valor de las insignias identitarias del Uruguay.
"Los símbolos patrios son elementos de suma relevancia para la construcción de la identidad de un país: representan sus valores, sus tradiciones, forman parte de su cultura e historia; generan sentido de pertenencia y unidad en la población".
"Tanto la presencia del escudo en la banda presidencial como la elección de la residencia de Suárez y Reyes para el retrato, implican la recuperación del vínculo entre el campo y la ciudad, un diálogo permanente en la historia y presente de nuestra nación", finaliza el documento.