Lo que queda claro es que no fue un hecho casual. El equipo del presidente midió las consecuencias y preparó el escenario para generar un hecho político que se convierta en noticia en la agenda informativa de fin de año. Para dejar de hablar de Marset y pasar a hablar del cruce de Lacalle a Orsi.
En un año marcado por graves errores que llevaron a cambiar ministros y asesores, que dejaron la persepción de un gobierno débilitado, sin rumbo, y con grandes divisones internas, las "agencia de publicidad" ideó un plan para marcar la agenda y mostrar fortaleza.
Lacalle Pou agarró la mano de Orsi en un saludo para las cámaras y no la soltó hasta no decir todo lo que quería decirle. Logró eo objetivo de convertir este episodio en el hecho político de la semana y, tal vez, el de todo diciembre.
Si lo que buscaba era cerrar el año haciendo hablar de otra cosa, consiguió el objetivi. Habrá que ver si la actitud autoritaria y dominante con la que actuó, realmente calló bien en la gente o le salió el tiro por la culata.